
Historia del Vino
El vino parece haber nacido con el hombre, ha sido siempre su alegría y uno de los mayores placeres de los que ha disfrutado, su inspiración y uno de los principales motores de la cultura occidental.
Su creación está rodeada de leyendas, una de las leyendas griegas le atribuye a Dionisos la idea de cultivar la vid y extraer de ella el vino; otra dice que fue descubierta por el pastor Estafilo que encontró a una de sus cabras comiendo los frutos de una planta, tomó los frutos y se los llevo a su amo, Oinos, quién al colocarlos en un cuenco, extraerles el jugo y beberlo comprobó que se regocijaba cada vez que lo tomaba.
El libro del Génesis de la Biblia refiere que Noé, una vez terminado el diluvio, planta vides y bebe vino haciendo coincidir el renacimiento de la humanidad con el nacimiento del vino.
Sin embargo a la luz de conocimientos recientes, sabemos que la vid tanto silvestre como vinífera existe desde la Era Terciaria puesto que se ha encontrado hojas registradas en las piedras y semillas en asentamientos prehistóricos, en tumbas, pirámides y en pequeñas ánforas en las ruinas de ciento de ciudades. Todo ello no hace mas que atestiguar la gran antigüedad de este cultivo demostrando al mismo tiempo que el vino fue conocido por todos los pueblos antiguos desde la India hasta las Galias porque la práctica de la cosecha de racimos salvajes de vitus vinífera para obtener una bebida inspiradora era muy sencilla.
Así desde el mítico monte Ararat, que se levanta en el este de Turquía, en el que nacen varios ríos que se convierten en afluentes del Eufrates y del Tigris, la vid viajó a la cuna de la civilización, expandiéndose hacia los cuatro puntos cardianles. Por eso por su expansión hacia el Oeste que la viña conquista al mundo de la mano de los mercaderes fenicios y griegos a través del desarrollo del comercio marítimo en el Mediterráneo.
Los romanos atribuían a Saturno sus viñedos famosos y obtenían vinos que debido a su método de elaboración durante el cual le agregaban miel, alquitrán y otras sustancias para conservarlos, no serían hoy de nuestro agrado.
rezaba un proverbio tan antiguo como los placeres que invoca. Y es que el vino forma un todo con el hombre y con la historia de la cultura por la poderosa y sostenida fascinación que ha ejercido en cada uno de los actos cotidianos a lo largo de los siglos.
Cuenta la leyenda persa que de las semillas que un ave dejó caer a los pies del rey Djemchid nacieron plantas que dieron abundantes frutos y que al beber su favorita el oscuro jugo fermentado de éstos frutos se durmió profundamente y al despertar se sintió curada y feliz.
Entonces el rey nombró al vino Darou é Shah ("el remedio del rey"). Cuendo su descendiente Cambises fundó Persépolis los viticultores plantaron viñas alrededor de la ciudad dando origen al célebre vino de Shiraz, ciudad próxima a Persépolis.
Tras la conquista romana el cultivo de la vid se generalizó en todo el territorio del Imperio y la fabricación de vinos se convirtió en una fuente de riqueza especialmente en la Galia Narbonnaise (sur de Francia), en el Gaillac, en el Este francés y en el Hermitage, sobre el Ródano, convirtiéndose las Galias en el centro del intercambio y la venta de vinos hacia todas las zonas europeas.
Durante la Edad Media se diseña el nuevo mapa vitivinícola de Europa bajo la impronta del prestigio de los vinos regionales y de las creencias religiosas, cristianas e islámicas. En el renacimiento comienza una nueva etapa en la historia del vino, porque en los siglos XV y XVI cuando se mejoran los sistemas de vinificación y los vinos de Borgoña, Champaña y Burdeos, en Francia, comienzan a adquirir la fama que los hará célebres. Sin olvidar a Don Perignon que descubre el modo de preparar el champaña espumoso.
La tradición de los vinos franceses llegó a América con los españoles, que transportaban durante la Conquista las especies vegetales mas importantes para ellos: la higuera, el olivo y la vid. A la Argentina la vid llegó desde Chile junto a los primeros colonizadores que pisaron nuestro país.
Fuente: "Diario Los Andes"
Su creación está rodeada de leyendas, una de las leyendas griegas le atribuye a Dionisos la idea de cultivar la vid y extraer de ella el vino; otra dice que fue descubierta por el pastor Estafilo que encontró a una de sus cabras comiendo los frutos de una planta, tomó los frutos y se los llevo a su amo, Oinos, quién al colocarlos en un cuenco, extraerles el jugo y beberlo comprobó que se regocijaba cada vez que lo tomaba.
El libro del Génesis de la Biblia refiere que Noé, una vez terminado el diluvio, planta vides y bebe vino haciendo coincidir el renacimiento de la humanidad con el nacimiento del vino.
Sin embargo a la luz de conocimientos recientes, sabemos que la vid tanto silvestre como vinífera existe desde la Era Terciaria puesto que se ha encontrado hojas registradas en las piedras y semillas en asentamientos prehistóricos, en tumbas, pirámides y en pequeñas ánforas en las ruinas de ciento de ciudades. Todo ello no hace mas que atestiguar la gran antigüedad de este cultivo demostrando al mismo tiempo que el vino fue conocido por todos los pueblos antiguos desde la India hasta las Galias porque la práctica de la cosecha de racimos salvajes de vitus vinífera para obtener una bebida inspiradora era muy sencilla.
Así desde el mítico monte Ararat, que se levanta en el este de Turquía, en el que nacen varios ríos que se convierten en afluentes del Eufrates y del Tigris, la vid viajó a la cuna de la civilización, expandiéndose hacia los cuatro puntos cardianles. Por eso por su expansión hacia el Oeste que la viña conquista al mundo de la mano de los mercaderes fenicios y griegos a través del desarrollo del comercio marítimo en el Mediterráneo.
Los romanos atribuían a Saturno sus viñedos famosos y obtenían vinos que debido a su método de elaboración durante el cual le agregaban miel, alquitrán y otras sustancias para conservarlos, no serían hoy de nuestro agrado.
"Vino, Baño y Venus desgastan el
cuerpo pero son la verdadera vida"
cuerpo pero son la verdadera vida"
rezaba un proverbio tan antiguo como los placeres que invoca. Y es que el vino forma un todo con el hombre y con la historia de la cultura por la poderosa y sostenida fascinación que ha ejercido en cada uno de los actos cotidianos a lo largo de los siglos.
Cuenta la leyenda persa que de las semillas que un ave dejó caer a los pies del rey Djemchid nacieron plantas que dieron abundantes frutos y que al beber su favorita el oscuro jugo fermentado de éstos frutos se durmió profundamente y al despertar se sintió curada y feliz.
Entonces el rey nombró al vino Darou é Shah ("el remedio del rey"). Cuendo su descendiente Cambises fundó Persépolis los viticultores plantaron viñas alrededor de la ciudad dando origen al célebre vino de Shiraz, ciudad próxima a Persépolis.
Tras la conquista romana el cultivo de la vid se generalizó en todo el territorio del Imperio y la fabricación de vinos se convirtió en una fuente de riqueza especialmente en la Galia Narbonnaise (sur de Francia), en el Gaillac, en el Este francés y en el Hermitage, sobre el Ródano, convirtiéndose las Galias en el centro del intercambio y la venta de vinos hacia todas las zonas europeas.
Durante la Edad Media se diseña el nuevo mapa vitivinícola de Europa bajo la impronta del prestigio de los vinos regionales y de las creencias religiosas, cristianas e islámicas. En el renacimiento comienza una nueva etapa en la historia del vino, porque en los siglos XV y XVI cuando se mejoran los sistemas de vinificación y los vinos de Borgoña, Champaña y Burdeos, en Francia, comienzan a adquirir la fama que los hará célebres. Sin olvidar a Don Perignon que descubre el modo de preparar el champaña espumoso.
La tradición de los vinos franceses llegó a América con los españoles, que transportaban durante la Conquista las especies vegetales mas importantes para ellos: la higuera, el olivo y la vid. A la Argentina la vid llegó desde Chile junto a los primeros colonizadores que pisaron nuestro país.
Fuente: "Diario Los Andes"
El vino tiene su lenguaje particular, bastante sofisticado. Raymond Dumay en su libro "Guide du Vin" (Guía del Vino) cita 97 palabras que se utilizan para describir un vino y precisa que sacó varias definiciones del "Vocabulaire" (Vocabulario) publicado por Camilla Rodier en su obra "Le vin Bourgogne" (El vino de Borgoña).
Aquí van algunas de esas definiciones con sus significados:
Afelpado, aterciopelado: Vino que contiene mucha glicerina y materias gomosas. Agradable, al pasar por las mucosas. No se debe confundir con los vinos abocados que son vinos azucarados artificialmente.
Agrio: Sabor ácido, muy pronunciado.
Amargo: No necesita comentario. Vinos con gusto amargo se dan con uvas procedentes de suelos demasiados cargados de sales, cloruro de sodio, o cloruro de magnesio.
Amor: No se emplea en la Argentina. Vino con riquísimo bouquet.
Aroma: Olor agradable cuyo bouquet es la expresión más refinada.
áspero: Astringente, rudo, difícil de tragar.
Astringente: Se "agarra" a las encías. Cargado de tanino.
Bouquet: Quizás la palabra más empleada. Se refiere a la vez al olor y al gusto del vino. La calidad más codiciada de un vino fino.
Capitoso: Rico en alcohol, sube a la cabeza.
Cargado: Espeso, demasiado oscuro.
Carnoso: Se dice de un vino que tiene cierta consistencia.
Casse: Enfermedad del vino que lo vuelve turbio. Casee férrica o casse cúprica.
Completo: Equilibrado, presenta un conjunto armónico de cualidades.
Común: Sin carácter definido. En lugar de vino común, ahora se habla de vino de mesa.
Cru: Palabra francesa de uso internacional. Es el terruño donde crece la viña, un espacio más bien reducido.
Cuerpo: Otra palabra muy empleada. Se dice de un vino que tiene fuerza, sustancia, lo contrario a un vino liviano, débil. Calidad para los tintos, no siempre para los blancos.
Cuvée: Otra palabra francesa de uso internacional. En su sentido estricto, contenido de una cuba, puede también significar el contenido de varias cubas que encierran vino del mismo año. En general significa el mejor vino de bodega "cuvée especial".
Despojado: Vino que no tiene más partículas que puedan enturbiarlo. Un vino queda despojado por un largo estacionamiento.
Distinguido, elegante: Delicado, gustoso.
Duro, con dureza: Desagradable al pasar por el paladar, nada aterciopelado.
Equilibrado: Se dice de un vino que tiene un gusto franco, neto, cuyos elementos forman una perfecta combinación.
Fino: Vino que procede de cepajes seleccionados. Tiene una delicadeza, un bouquet, un gusto, un "grano" que lo distingue netamente de los vinos comunes.
Firme: Tiene cuerpo, nervio. Se dice de un vino que llegó a su perfecta madurez. Calidad para un vino.
Flaco: Sin cuerpo, ni fuerza, a veces conserva algo de bouquet.
Frío: Vino introvertido, cuyo aroma no se desprende.
Frutado: Sabor de la uva, del racimo. Calidad muy apreciada en los blancos, los rosados y los vinos nuevos.
Fuerte: Con mucho alcohol, calienta la garganta y el estomago.
Generoso: Califica a ciertos vinos licorosos. Aparte de este significado específico, se utiliza se utiliza para los vinos que procuran una sensación de bienestar en el estómago.
Gouleyant: Palabra francesa, muy difícil de traducir. Se dice de un vino que resbala fácilmente por la garganta.
Grande: Un gran vino, que tiene por sobre los demás una superioridad incontestable.
Grano: Sensación particular que producen ciertos vinos. Constant Bourquin dice que "un vino fino se reconoce porque tiene grano". Parece que el líquido contiene algo más que el líquido.
Liviano: Poco cuerpo, poco color, buen gusto, una calidad para los blancos.
Madera: Gusto que da un estacionamiento demasiado largo en un recipiente de madera o en un tonel mal curado.
Potente: Mucho cuerpo y mucho alcohol.
Raza: De buena raza, se dice de los vinos de cierta denominación que se conservan durante muchos años, y hasta generaciones. Con excelentes cualidades.
Redondo: Lleno, carnoso, agradable y suave.
Sabroso: Agradablemente frutado.
Seco: Que no tiene azúcar. Para los blancos es una calidad, el vino es agradable, "calienta la lengua" excita el sistema nervioso. Ciertos vinos se vuelven demasiado secos durante el añejamiento.
Suave: Produce una impresión de suavidad, de armonía.
Teja (color a): Lindo color para un rosado. Para un tinto viejo significa que se decolora y pierde sus cualidades.
Terruño (gusto a): Gusto que da la composición del terreno en que crece la viña. Excepcional en la Argentina.
Tierno: Fácil de beber, "gouleyant". Lo contrario de duro.
Verde: Defecto de cuando el vino es demasiado astringente, porque procede de uva inmadura. Calidad cuando se trata de un vino blanco nuevo que contiene una proporción equilibrada de acidez.
Vinoso, vinosidad: Que tiene fuerza, alcohol, a veces en perjuicio de la fineza. En general calidad de un buen vino.
Vivaz: Que impresiona vivamente las pupilas, que tiene nervio.
Extracto del libro "LOS BUENOS VINOS ARGENTINOS" de Enrique Queyret, Editorial Hachette - Buenos Aires.
Comprar vino básicamente significa saber elegir el vino de acuerdo a los gustos de cada consumidor y adquirirlo al mejor valor en el mercado. Aquí les brindamos algunos datos a tener en cuenta, que le permitirán comprar el vino de acuerdo a sus necesidades según la ocasión.
Si desea comprar vino para acompañar una fiesta o reunión donde asistirán varias personas, lo ideal es contactarse con un vendedor mayorista de vino que pueda ofrecerle un descuento por la cantidad de vino adquirido, además de poder realizar la compra a consignación, es decir, pagar por lo que se consuma y poder devolver el resto.
Si lo que está buscando es comprar algunas botellas, el almacén del barrio o el supermercado pueden ser la opción a seguir. Recuerde que en punta de góndola por lo general encontrará el vino que se encuentra en promoción por esa semana, o mes, de acuerdo al lanzamiento que pudiera estar efectuando alguna bodega.
Ahora bien, si en realidad está en la búsqueda de un vino para "ese aniversario u ocasión especial", lo mejor es adquirirlo en una vinoteca. Allí encontrará personal ampliamente capacitado, que sabrá informarle sobre los tiempos de guarda, temperatura de consumo, o bien con qué comida tomarlo. Además, contará con la seguridad de que aquel vino no ha sufrido cambios bruscos, ha descansado en un lugar con humedad controlada y no ha sido expuesto a focos de luz fuerte u otros factores que puedan cambiar su composición original.
CONSEJOS:
Evite las botellas que estén de pie (durante varios meses), para almacenarlas, hagalo en ua posicion iclinada de 45º, con respecto al nivel del piso.
No compre botellas en donde el corcho sobresale, de la misma.
No elija botellas en donde el nivel del líquido es inferior al normal (3 cm del cuello de la botella).
Evite comprar botellas que hayan estado expuestas al sol o a un foco de luz artificial, por largo tiempo.
(¿Como lo servimos?)
La notable y gran cantidad de accesorios para vino existentes en la actualidad hacen pensar que servir el vino puede llegar a ser un ejercicio confuso y complicado. Para que esto no le suceda, debe tener en cuenta 3 aspectos importantes que garantizarán un resultado exitoso al momento de servir el vino.
La temperatura: Temperaturas recomendadas para consumir los vinos:
Vinos espumantes : 7-9 grados.
Vinos blancos, rosados : 9-11 grados.
Vinos tintos jóvenes : 10-12 grados.
Grandes vinos blancos : 10-12 grados.
Grandes vinos tintos : 16-20 grados.
El vino debe ser servido a la temperatura adecuada. Por lo general, las etiquetas de los buenos vinos traen indicaciones sobre las temperaturas recomendadas al momento de beberlos.
En el caso de que alguno no la tuviese, básicamente debe saber que el vino blanco debe estar lo suficientemente frío para que resulte refrescante, mientras que el vino tinto debe estar a temperatura ambiente. En caso de querer obtener una temperatura más baja, aconsejamos depositar la botella en el interior de una frapera con hielo hasta obtener la temperatura deseada.
EL DESCORCHE
Aconsejamos realizar este ritual con el sacacorcho que le resulte más práctico y cómodo de utilizar.
Realizar los siguientes pasos:
1 » Coloque la botella sobre una mesa y retire el extremo superior de la cápsula que recubre el corcho. Esta operación puede hacerse con un corta-cápsulas, aunque la manera correcta de hacerlo es con la cuchilla que viene incorporada dentro de los sacacorchos llamados "de camarero", que permite hacer el corte por debajo del segundo gollete.
2 » Introduzca la punta del tirabuzón en el centro del corcho y comience a girar el sacacorchos (es el sacacorchos el que debe girar y no la botella).
3 » Comience a retirar lentamente el corcho y, cuando a éste le falte muy poco para salir, haga unos movimientos circulares, para permitir la entrada de aire y que el corcho salga haciendo el menor ruido posible.
LA COPA: Una vez que se ha elegido el vino, que se ha tenido en cuenta su temperatura para servirlo y que ha sido descorchado, finalmente se debe tener en cuenta el recipiente donde servir tan deseado brebaje.
La elección de la copa para degustar un vino no debe ser considerada una casualidad ya que puede aumentar o disminuir considerablemente el grado de satisfacción que posee el vino elegido. La forma de la copa ejercerá una influencia determinante en el sabor que presente el vino en la boca.
Para ello, aconsejamos elegir una copa que se estreche en la parte superior, que sea de cristal liso y transparente y que su pie sea lo suficientemente largo para que se la pueda sostener sin tocar el cáliz. Una copa con estas características dirigirá el flujo del líquido hacia los sentidos para exaltar sus cualidades.
Finalmente se debe saber que el vino tinto se debe servir llenando dos tercios de la capacidad de la copa, mientras que si es blanco, bastará con un poco menos, para que no aumente la temperatura del vino en la copa.
Si tiene en cuenta todos estos puntos, con seguridad habrá servido el vino de un modo exitoso y habrá exaltado todas las virtudes del vino elegido.
LA CATA, DEL VINO: "Consiste en probar con atención un producto cuya calidad queremos apreciar; se trata de someterlo a nuestros sentidos y conocerlo buscando sus diferentes defectos y cualidades, con el fin de expresarlos; la cata es estudiar, describir, definir, juzgar y clasificar" Émile Peynaud.
Dicho de otro modo, catar vino es un arte que tiene elementos de ciencia y de un saber acumulado por la experiencia.
Catar un vino es un proceso global en el que intervienen muchos factores. La atención a los cinco sentidos -el oído (el sonido al servirlo), la vista (color, tono, transparencia, brillo, matices, etc.), el olfato (aroma), el gusto y el tacto bucal- permite disfrutar el vino con mayor intensidad. Por estas razones, sensorialmente, cuatro son los aspectos principales a tener en cuenta cuando se degusta un vino.
» Examen olfativo:
El olfato es vital para el catador, dada su amplitud de registros sensoriales. Olemos por la nariz antes y después de mover la copa para que el vino gire y se oxigene dentro de ella y, en tercera instancia, cuando el vino ya está en la boca, por la llamada vía retronasal, acceso a nuestra mucosa nasal. Al calor de la cavidad bucal, hay un desprendimiento de aromas que capta el epitelio olfativo, produciéndose así lo que denominamos aromas en boca. Los aromas primarios aparecen normalmente como sensaciones muy francas que remiten a recuerdos de fruta roja o blanca madura y a matices florales, mientras que los secundarios y terciarios, consecuencia de la fermentación y de la crianza, resultan más complejos y persistentes. Es típico asociar olores propios de los vinos con aromas característicos del universo vegetal: flores, frutas, hierbas o especias, y otros olores que forman parte de nuestro entorno habitual, como el cuero, el chocolate o el tabaco.
» Examen gustativo:
Las papilas gustativas están limitadas a cuatro sensaciones: el dulce (sabor que se siente en la punta de la lengua), el ácido (en los costados), el salado (detrás de la punta de la lengua) y el amargo (al final de la lengua). Un vino correcto es aquél capaz de lograr armonía en las cuatro sensaciones, estimula el sentido del gusto y persiste durante un período de tiempo mínimo en boca una vez ingerido. En las descripciones, se utilizan expresiones como equilibrado, sabroso, potente, etc.
» Examen visual:
Aquí se describen el color, la intensidad y el aspecto general del vino. Su apariencia puede delatar juventud, madurez, decrepitud, limpieza, densidad, fluidez o efervescencia. Los tintos jóvenes son de color rojo profundo con un borde oscuro granate-violáceo, aunque la variedad de uva con la que está elaborado el vino determina su color. Con la edad, los tintos cambian de color rubí-granate a tonos aladrillados, anaranjados o ligeramente amarillos. La guarda en botella los hace pasar a un rubí teja y a tonos ocres, marrones y amarillos. Los rosados, cuando se tornan anaranjados, ya están dañados. El color de los blancos jóvenes y los espumosos debe ser pálido, siempre con tonos verdosos. Los que han sido criados en barrica o sometidos a guarda en botella son de color amarillo dorado. Independientemente de la edad del vino, éste debe ser siempre muy brillante, nunca opaco.
» Sensaciones táctiles:
Aquí se destaca el concepto de temperatura y textura una vez puesto el vino en la boca. Esta última sensación es muy útil y depende de la propia composición del vino. Un caldo con buena acidez produce sensación de frescor y se define como fresco. Por el contrario, un vino rico en alcohol provoca sensación de calor y se califica como cálido, o ardiente, si la presencia de alcohol es excesiva. La mayor o menor aspereza del vino en su paso por la boca define un vino suave, sedoso y, según la sensación táctil que produce, en los vinos bien logrados puede recordar el tacto de la seda o el terciopelo. Para definir defectos se utilizan palabras como áspero, duro, tosco, etc.
La cata paso a paso, un arte:
1 » Con la copa inclinada sobre un fondo blanco, observe el color y la intensidad del vino y su aspecto (limpio, brillante). Haga girar la copa y verá que se forman una gotas que caen por las paredes interiores del cristal. Estas "piernas" o "lágrimas" le darán una idea del cuerpo, textura y graduación alcohólica del vino.
2 » Sujete la copa por el pie y literalmente introduzca la nariz en ella. Inhale profundamente y trate de percibir sus aromas. Haga girar la copa para liberar los compuestos aromáticos y repita la operación. Compare los aromas percibidos con otros olores conocidos. Si huele a fruta, intente precisar cuáles son esas frutas ¿Son blancas o rojas? ¿Son tropicales o de bosque?
3 » Este es el momento en que se confirma lo que se ha captado en las otras dos fases. Tome un sorbo de vino lo suficientemente grande como para impregnar toda la lengua. Aspire una pequeña cantidad de aire y haga girar el vino dentro de la boca. Intente descubrir los sabores y texturas del vino, así como la sensación que deja. Cuando haya descubierto todo lo posible, tráguelo o escúpalo, si va a seguir catando.
» Si va a realizar una cata de varios vinos, debería empezar por los blancos, continuar por los rosados y finalmente por los tintos; y dentro de un mismo grupo, primero los secos y luego los dulces; los más ligeros antes que los más estructurados.
» Compruebe que el vino esté a la temperatura correcta.
» Utilice copa de cristal fino y transparente (sin tallar).
» Elija un lugar con buena luz y buena aireación.
» No use perfumes pesados.
Afelpado, aterciopelado: Vino que contiene mucha glicerina y materias gomosas. Agradable, al pasar por las mucosas. No se debe confundir con los vinos abocados que son vinos azucarados artificialmente.
Agrio: Sabor ácido, muy pronunciado.
Amargo: No necesita comentario. Vinos con gusto amargo se dan con uvas procedentes de suelos demasiados cargados de sales, cloruro de sodio, o cloruro de magnesio.
Amor: No se emplea en la Argentina. Vino con riquísimo bouquet.
Aroma: Olor agradable cuyo bouquet es la expresión más refinada.
áspero: Astringente, rudo, difícil de tragar.
Astringente: Se "agarra" a las encías. Cargado de tanino.
Bouquet: Quizás la palabra más empleada. Se refiere a la vez al olor y al gusto del vino. La calidad más codiciada de un vino fino.
Capitoso: Rico en alcohol, sube a la cabeza.
Cargado: Espeso, demasiado oscuro.
Carnoso: Se dice de un vino que tiene cierta consistencia.
Casse: Enfermedad del vino que lo vuelve turbio. Casee férrica o casse cúprica.
Completo: Equilibrado, presenta un conjunto armónico de cualidades.
Común: Sin carácter definido. En lugar de vino común, ahora se habla de vino de mesa.
Cru: Palabra francesa de uso internacional. Es el terruño donde crece la viña, un espacio más bien reducido.
Cuerpo: Otra palabra muy empleada. Se dice de un vino que tiene fuerza, sustancia, lo contrario a un vino liviano, débil. Calidad para los tintos, no siempre para los blancos.
Cuvée: Otra palabra francesa de uso internacional. En su sentido estricto, contenido de una cuba, puede también significar el contenido de varias cubas que encierran vino del mismo año. En general significa el mejor vino de bodega "cuvée especial".
Despojado: Vino que no tiene más partículas que puedan enturbiarlo. Un vino queda despojado por un largo estacionamiento.
Distinguido, elegante: Delicado, gustoso.
Duro, con dureza: Desagradable al pasar por el paladar, nada aterciopelado.
Equilibrado: Se dice de un vino que tiene un gusto franco, neto, cuyos elementos forman una perfecta combinación.
Fino: Vino que procede de cepajes seleccionados. Tiene una delicadeza, un bouquet, un gusto, un "grano" que lo distingue netamente de los vinos comunes.
Firme: Tiene cuerpo, nervio. Se dice de un vino que llegó a su perfecta madurez. Calidad para un vino.
Flaco: Sin cuerpo, ni fuerza, a veces conserva algo de bouquet.
Frío: Vino introvertido, cuyo aroma no se desprende.
Frutado: Sabor de la uva, del racimo. Calidad muy apreciada en los blancos, los rosados y los vinos nuevos.
Fuerte: Con mucho alcohol, calienta la garganta y el estomago.
Generoso: Califica a ciertos vinos licorosos. Aparte de este significado específico, se utiliza se utiliza para los vinos que procuran una sensación de bienestar en el estómago.
Gouleyant: Palabra francesa, muy difícil de traducir. Se dice de un vino que resbala fácilmente por la garganta.
Grande: Un gran vino, que tiene por sobre los demás una superioridad incontestable.
Grano: Sensación particular que producen ciertos vinos. Constant Bourquin dice que "un vino fino se reconoce porque tiene grano". Parece que el líquido contiene algo más que el líquido.
Liviano: Poco cuerpo, poco color, buen gusto, una calidad para los blancos.
Madera: Gusto que da un estacionamiento demasiado largo en un recipiente de madera o en un tonel mal curado.
Potente: Mucho cuerpo y mucho alcohol.
Raza: De buena raza, se dice de los vinos de cierta denominación que se conservan durante muchos años, y hasta generaciones. Con excelentes cualidades.
Redondo: Lleno, carnoso, agradable y suave.
Sabroso: Agradablemente frutado.
Seco: Que no tiene azúcar. Para los blancos es una calidad, el vino es agradable, "calienta la lengua" excita el sistema nervioso. Ciertos vinos se vuelven demasiado secos durante el añejamiento.
Suave: Produce una impresión de suavidad, de armonía.
Teja (color a): Lindo color para un rosado. Para un tinto viejo significa que se decolora y pierde sus cualidades.
Terruño (gusto a): Gusto que da la composición del terreno en que crece la viña. Excepcional en la Argentina.
Tierno: Fácil de beber, "gouleyant". Lo contrario de duro.
Verde: Defecto de cuando el vino es demasiado astringente, porque procede de uva inmadura. Calidad cuando se trata de un vino blanco nuevo que contiene una proporción equilibrada de acidez.
Vinoso, vinosidad: Que tiene fuerza, alcohol, a veces en perjuicio de la fineza. En general calidad de un buen vino.
Vivaz: Que impresiona vivamente las pupilas, que tiene nervio.
Extracto del libro "LOS BUENOS VINOS ARGENTINOS" de Enrique Queyret, Editorial Hachette - Buenos Aires.
Comprar vino básicamente significa saber elegir el vino de acuerdo a los gustos de cada consumidor y adquirirlo al mejor valor en el mercado. Aquí les brindamos algunos datos a tener en cuenta, que le permitirán comprar el vino de acuerdo a sus necesidades según la ocasión.
Si desea comprar vino para acompañar una fiesta o reunión donde asistirán varias personas, lo ideal es contactarse con un vendedor mayorista de vino que pueda ofrecerle un descuento por la cantidad de vino adquirido, además de poder realizar la compra a consignación, es decir, pagar por lo que se consuma y poder devolver el resto.
Si lo que está buscando es comprar algunas botellas, el almacén del barrio o el supermercado pueden ser la opción a seguir. Recuerde que en punta de góndola por lo general encontrará el vino que se encuentra en promoción por esa semana, o mes, de acuerdo al lanzamiento que pudiera estar efectuando alguna bodega.
Ahora bien, si en realidad está en la búsqueda de un vino para "ese aniversario u ocasión especial", lo mejor es adquirirlo en una vinoteca. Allí encontrará personal ampliamente capacitado, que sabrá informarle sobre los tiempos de guarda, temperatura de consumo, o bien con qué comida tomarlo. Además, contará con la seguridad de que aquel vino no ha sufrido cambios bruscos, ha descansado en un lugar con humedad controlada y no ha sido expuesto a focos de luz fuerte u otros factores que puedan cambiar su composición original.
CONSEJOS:
Evite las botellas que estén de pie (durante varios meses), para almacenarlas, hagalo en ua posicion iclinada de 45º, con respecto al nivel del piso.
No compre botellas en donde el corcho sobresale, de la misma.
No elija botellas en donde el nivel del líquido es inferior al normal (3 cm del cuello de la botella).
Evite comprar botellas que hayan estado expuestas al sol o a un foco de luz artificial, por largo tiempo.
(¿Como lo servimos?)
La notable y gran cantidad de accesorios para vino existentes en la actualidad hacen pensar que servir el vino puede llegar a ser un ejercicio confuso y complicado. Para que esto no le suceda, debe tener en cuenta 3 aspectos importantes que garantizarán un resultado exitoso al momento de servir el vino.
La temperatura: Temperaturas recomendadas para consumir los vinos:
Vinos espumantes : 7-9 grados.
Vinos blancos, rosados : 9-11 grados.
Vinos tintos jóvenes : 10-12 grados.
Grandes vinos blancos : 10-12 grados.
Grandes vinos tintos : 16-20 grados.
El vino debe ser servido a la temperatura adecuada. Por lo general, las etiquetas de los buenos vinos traen indicaciones sobre las temperaturas recomendadas al momento de beberlos.
En el caso de que alguno no la tuviese, básicamente debe saber que el vino blanco debe estar lo suficientemente frío para que resulte refrescante, mientras que el vino tinto debe estar a temperatura ambiente. En caso de querer obtener una temperatura más baja, aconsejamos depositar la botella en el interior de una frapera con hielo hasta obtener la temperatura deseada.
EL DESCORCHE
Aconsejamos realizar este ritual con el sacacorcho que le resulte más práctico y cómodo de utilizar.
Realizar los siguientes pasos:
1 » Coloque la botella sobre una mesa y retire el extremo superior de la cápsula que recubre el corcho. Esta operación puede hacerse con un corta-cápsulas, aunque la manera correcta de hacerlo es con la cuchilla que viene incorporada dentro de los sacacorchos llamados "de camarero", que permite hacer el corte por debajo del segundo gollete.
2 » Introduzca la punta del tirabuzón en el centro del corcho y comience a girar el sacacorchos (es el sacacorchos el que debe girar y no la botella).
3 » Comience a retirar lentamente el corcho y, cuando a éste le falte muy poco para salir, haga unos movimientos circulares, para permitir la entrada de aire y que el corcho salga haciendo el menor ruido posible.
LA COPA: Una vez que se ha elegido el vino, que se ha tenido en cuenta su temperatura para servirlo y que ha sido descorchado, finalmente se debe tener en cuenta el recipiente donde servir tan deseado brebaje.
La elección de la copa para degustar un vino no debe ser considerada una casualidad ya que puede aumentar o disminuir considerablemente el grado de satisfacción que posee el vino elegido. La forma de la copa ejercerá una influencia determinante en el sabor que presente el vino en la boca.
Para ello, aconsejamos elegir una copa que se estreche en la parte superior, que sea de cristal liso y transparente y que su pie sea lo suficientemente largo para que se la pueda sostener sin tocar el cáliz. Una copa con estas características dirigirá el flujo del líquido hacia los sentidos para exaltar sus cualidades.
Finalmente se debe saber que el vino tinto se debe servir llenando dos tercios de la capacidad de la copa, mientras que si es blanco, bastará con un poco menos, para que no aumente la temperatura del vino en la copa.
Si tiene en cuenta todos estos puntos, con seguridad habrá servido el vino de un modo exitoso y habrá exaltado todas las virtudes del vino elegido.
LA CATA, DEL VINO: "Consiste en probar con atención un producto cuya calidad queremos apreciar; se trata de someterlo a nuestros sentidos y conocerlo buscando sus diferentes defectos y cualidades, con el fin de expresarlos; la cata es estudiar, describir, definir, juzgar y clasificar" Émile Peynaud.
Dicho de otro modo, catar vino es un arte que tiene elementos de ciencia y de un saber acumulado por la experiencia.
Catar un vino es un proceso global en el que intervienen muchos factores. La atención a los cinco sentidos -el oído (el sonido al servirlo), la vista (color, tono, transparencia, brillo, matices, etc.), el olfato (aroma), el gusto y el tacto bucal- permite disfrutar el vino con mayor intensidad. Por estas razones, sensorialmente, cuatro son los aspectos principales a tener en cuenta cuando se degusta un vino.
» Examen olfativo:
El olfato es vital para el catador, dada su amplitud de registros sensoriales. Olemos por la nariz antes y después de mover la copa para que el vino gire y se oxigene dentro de ella y, en tercera instancia, cuando el vino ya está en la boca, por la llamada vía retronasal, acceso a nuestra mucosa nasal. Al calor de la cavidad bucal, hay un desprendimiento de aromas que capta el epitelio olfativo, produciéndose así lo que denominamos aromas en boca. Los aromas primarios aparecen normalmente como sensaciones muy francas que remiten a recuerdos de fruta roja o blanca madura y a matices florales, mientras que los secundarios y terciarios, consecuencia de la fermentación y de la crianza, resultan más complejos y persistentes. Es típico asociar olores propios de los vinos con aromas característicos del universo vegetal: flores, frutas, hierbas o especias, y otros olores que forman parte de nuestro entorno habitual, como el cuero, el chocolate o el tabaco.
» Examen gustativo:
Las papilas gustativas están limitadas a cuatro sensaciones: el dulce (sabor que se siente en la punta de la lengua), el ácido (en los costados), el salado (detrás de la punta de la lengua) y el amargo (al final de la lengua). Un vino correcto es aquél capaz de lograr armonía en las cuatro sensaciones, estimula el sentido del gusto y persiste durante un período de tiempo mínimo en boca una vez ingerido. En las descripciones, se utilizan expresiones como equilibrado, sabroso, potente, etc.
» Examen visual:
Aquí se describen el color, la intensidad y el aspecto general del vino. Su apariencia puede delatar juventud, madurez, decrepitud, limpieza, densidad, fluidez o efervescencia. Los tintos jóvenes son de color rojo profundo con un borde oscuro granate-violáceo, aunque la variedad de uva con la que está elaborado el vino determina su color. Con la edad, los tintos cambian de color rubí-granate a tonos aladrillados, anaranjados o ligeramente amarillos. La guarda en botella los hace pasar a un rubí teja y a tonos ocres, marrones y amarillos. Los rosados, cuando se tornan anaranjados, ya están dañados. El color de los blancos jóvenes y los espumosos debe ser pálido, siempre con tonos verdosos. Los que han sido criados en barrica o sometidos a guarda en botella son de color amarillo dorado. Independientemente de la edad del vino, éste debe ser siempre muy brillante, nunca opaco.
» Sensaciones táctiles:
Aquí se destaca el concepto de temperatura y textura una vez puesto el vino en la boca. Esta última sensación es muy útil y depende de la propia composición del vino. Un caldo con buena acidez produce sensación de frescor y se define como fresco. Por el contrario, un vino rico en alcohol provoca sensación de calor y se califica como cálido, o ardiente, si la presencia de alcohol es excesiva. La mayor o menor aspereza del vino en su paso por la boca define un vino suave, sedoso y, según la sensación táctil que produce, en los vinos bien logrados puede recordar el tacto de la seda o el terciopelo. Para definir defectos se utilizan palabras como áspero, duro, tosco, etc.
La cata paso a paso, un arte:
1 » Con la copa inclinada sobre un fondo blanco, observe el color y la intensidad del vino y su aspecto (limpio, brillante). Haga girar la copa y verá que se forman una gotas que caen por las paredes interiores del cristal. Estas "piernas" o "lágrimas" le darán una idea del cuerpo, textura y graduación alcohólica del vino.
2 » Sujete la copa por el pie y literalmente introduzca la nariz en ella. Inhale profundamente y trate de percibir sus aromas. Haga girar la copa para liberar los compuestos aromáticos y repita la operación. Compare los aromas percibidos con otros olores conocidos. Si huele a fruta, intente precisar cuáles son esas frutas ¿Son blancas o rojas? ¿Son tropicales o de bosque?
3 » Este es el momento en que se confirma lo que se ha captado en las otras dos fases. Tome un sorbo de vino lo suficientemente grande como para impregnar toda la lengua. Aspire una pequeña cantidad de aire y haga girar el vino dentro de la boca. Intente descubrir los sabores y texturas del vino, así como la sensación que deja. Cuando haya descubierto todo lo posible, tráguelo o escúpalo, si va a seguir catando.
» Si va a realizar una cata de varios vinos, debería empezar por los blancos, continuar por los rosados y finalmente por los tintos; y dentro de un mismo grupo, primero los secos y luego los dulces; los más ligeros antes que los más estructurados.
» Compruebe que el vino esté a la temperatura correcta.
» Utilice copa de cristal fino y transparente (sin tallar).
» Elija un lugar con buena luz y buena aireación.
» No use perfumes pesados.








