24 enero 2009

(((¡Degustamos Un Buen Vino!)))


Historia del Vino

El vino parece haber nacido con el hombre, ha sido siempre su alegría y uno de los mayores placeres de los que ha disfrutado, su inspiración y uno de los principales motores de la cultura occidental.
Su creación está rodeada de leyendas, una de las leyendas griegas le atribuye a Dionisos la idea de cultivar la vid y extraer de ella el vino; otra dice que fue descubierta por el pastor Estafilo que encontró a una de sus cabras comiendo los frutos de una planta, tomó los frutos y se los llevo a su amo, Oinos, quién al colocarlos en un cuenco, extraerles el jugo y beberlo comprobó que se regocijaba cada vez que lo tomaba.
El libro del Génesis de la Biblia refiere que Noé, una vez terminado el diluvio, planta vides y bebe vino haciendo coincidir el renacimiento de la humanidad con el nacimiento del vino.
Sin embargo a la luz de conocimientos recientes, sabemos que la vid tanto silvestre como vinífera existe desde la Era Terciaria puesto que se ha encontrado hojas registradas en las piedras y semillas en asentamientos prehistóricos, en tumbas, pirámides y en pequeñas ánforas en las ruinas de ciento de ciudades. Todo ello no hace mas que atestiguar la gran antigüedad de este cultivo demostrando al mismo tiempo que el vino fue conocido por todos los pueblos antiguos desde la India hasta las Galias porque la práctica de la cosecha de racimos salvajes de vitus vinífera para obtener una bebida inspiradora era muy sencilla.
Así desde el mítico monte Ararat, que se levanta en el este de Turquía, en el que nacen varios ríos que se convierten en afluentes del Eufrates y del Tigris, la vid viajó a la cuna de la civilización, expandiéndose hacia los cuatro puntos cardianles. Por eso por su expansión hacia el Oeste que la viña conquista al mundo de la mano de los mercaderes fenicios y griegos a través del desarrollo del comercio marítimo en el Mediterráneo.
Los romanos atribuían a Saturno sus viñedos famosos y obtenían vinos que debido a su método de elaboración durante el cual le agregaban miel, alquitrán y otras sustancias para conservarlos, no serían hoy de nuestro agrado.

"Vino, Baño y Venus desgastan el
cuerpo pero son la verdadera vida"

rezaba un proverbio tan antiguo como los placeres que invoca. Y es que el vino forma un todo con el hombre y con la historia de la cultura por la poderosa y sostenida fascinación que ha ejercido en cada uno de los actos cotidianos a lo largo de los siglos.
Cuenta la leyenda persa que de las semillas que un ave dejó caer a los pies del rey Djemchid nacieron plantas que dieron abundantes frutos y que al beber su favorita el oscuro jugo fermentado de éstos frutos se durmió profundamente y al despertar se sintió curada y feliz.
Entonces el rey nombró al vino Darou é Shah ("el remedio del rey"). Cuendo su descendiente Cambises fundó Persépolis los viticultores plantaron viñas alrededor de la ciudad dando origen al célebre vino de Shiraz, ciudad próxima a Persépolis.

Tras la conquista romana el cultivo de la vid se generalizó en todo el territorio del Imperio y la fabricación de vinos se convirtió en una fuente de riqueza especialmente en la Galia Narbonnaise (sur de Francia), en el Gaillac, en el Este francés y en el Hermitage, sobre el Ródano, convirtiéndose las Galias en el centro del intercambio y la venta de vinos hacia todas las zonas europeas.
Durante la Edad Media se diseña el nuevo mapa vitivinícola de Europa bajo la impronta del prestigio de los vinos regionales y de las creencias religiosas, cristianas e islámicas. En el renacimiento comienza una nueva etapa en la historia del vino, porque en los siglos XV y XVI cuando se mejoran los sistemas de vinificación y los vinos de Borgoña, Champaña y Burdeos, en Francia, comienzan a adquirir la fama que los hará célebres. Sin olvidar a Don Perignon que descubre el modo de preparar el champaña espumoso.

La tradición de los vinos franceses llegó a América con los españoles, que transportaban durante la Conquista las especies vegetales mas importantes para ellos: la higuera, el olivo y la vid. A la Argentina la vid llegó desde Chile junto a los primeros colonizadores que pisaron nuestro país.

Fuente: "Diario Los Andes"


El vino tiene su lenguaje particular, bastante sofisticado. Raymond Dumay en su libro "Guide du Vin" (Guía del Vino) cita 97 palabras que se utilizan para describir un vino y precisa que sacó varias definiciones del "Vocabulaire" (Vocabulario) publicado por Camilla Rodier en su obra "Le vin Bourgogne" (El vino de Borgoña).

Aquí van algunas de esas definiciones con sus significados:

Afelpado, aterciopelado: Vino que contiene mucha glicerina y materias gomosas. Agradable, al pasar por las mucosas. No se debe confundir con los vinos abocados que son vinos azucarados artificialmente.
Agrio: Sabor ácido, muy pronunciado.
Amargo: No necesita comentario. Vinos con gusto amargo se dan con uvas procedentes de suelos demasiados cargados de sales, cloruro de sodio, o cloruro de magnesio.
Amor: No se emplea en la Argentina. Vino con riquísimo bouquet.
Aroma: Olor agradable cuyo bouquet es la expresión más refinada.
áspero: Astringente, rudo, difícil de tragar.
Astringente: Se "agarra" a las encías. Cargado de tanino.

Bouquet: Quizás la palabra más empleada. Se refiere a la vez al olor y al gusto del vino. La calidad más codiciada de un vino fino.

Capitoso: Rico en alcohol, sube a la cabeza.
Cargado: Espeso, demasiado oscuro.
Carnoso: Se dice de un vino que tiene cierta consistencia.
Casse: Enfermedad del vino que lo vuelve turbio. Casee férrica o casse cúprica.
Completo: Equilibrado, presenta un conjunto armónico de cualidades.
Común: Sin carácter definido. En lugar de vino común, ahora se habla de vino de mesa.
Cru: Palabra francesa de uso internacional. Es el terruño donde crece la viña, un espacio más bien reducido.
Cuerpo: Otra palabra muy empleada. Se dice de un vino que tiene fuerza, sustancia, lo contrario a un vino liviano, débil. Calidad para los tintos, no siempre para los blancos.
Cuvée: Otra palabra francesa de uso internacional. En su sentido estricto, contenido de una cuba, puede también significar el contenido de varias cubas que encierran vino del mismo año. En general significa el mejor vino de bodega "cuvée especial".

Despojado: Vino que no tiene más partículas que puedan enturbiarlo. Un vino queda despojado por un largo estacionamiento.
Distinguido, elegante: Delicado, gustoso.
Duro, con dureza: Desagradable al pasar por el paladar, nada aterciopelado.

Equilibrado: Se dice de un vino que tiene un gusto franco, neto, cuyos elementos forman una perfecta combinación.

Fino: Vino que procede de cepajes seleccionados. Tiene una delicadeza, un bouquet, un gusto, un "grano" que lo distingue netamente de los vinos comunes.
Firme: Tiene cuerpo, nervio. Se dice de un vino que llegó a su perfecta madurez. Calidad para un vino.
Flaco: Sin cuerpo, ni fuerza, a veces conserva algo de bouquet.
Frío: Vino introvertido, cuyo aroma no se desprende.
Frutado: Sabor de la uva, del racimo. Calidad muy apreciada en los blancos, los rosados y los vinos nuevos.
Fuerte: Con mucho alcohol, calienta la garganta y el estomago.

Generoso: Califica a ciertos vinos licorosos. Aparte de este significado específico, se utiliza se utiliza para los vinos que procuran una sensación de bienestar en el estómago.
Gouleyant: Palabra francesa, muy difícil de traducir. Se dice de un vino que resbala fácilmente por la garganta.
Grande: Un gran vino, que tiene por sobre los demás una superioridad incontestable.
Grano: Sensación particular que producen ciertos vinos. Constant Bourquin dice que "un vino fino se reconoce porque tiene grano". Parece que el líquido contiene algo más que el líquido.

Liviano: Poco cuerpo, poco color, buen gusto, una calidad para los blancos.

Madera: Gusto que da un estacionamiento demasiado largo en un recipiente de madera o en un tonel mal curado.

Potente: Mucho cuerpo y mucho alcohol.

Raza: De buena raza, se dice de los vinos de cierta denominación que se conservan durante muchos años, y hasta generaciones. Con excelentes cualidades.
Redondo: Lleno, carnoso, agradable y suave.

Sabroso: Agradablemente frutado.
Seco: Que no tiene azúcar. Para los blancos es una calidad, el vino es agradable, "calienta la lengua" excita el sistema nervioso. Ciertos vinos se vuelven demasiado secos durante el añejamiento.
Suave: Produce una impresión de suavidad, de armonía.

Teja (color a): Lindo color para un rosado. Para un tinto viejo significa que se decolora y pierde sus cualidades.
Terruño (gusto a): Gusto que da la composición del terreno en que crece la viña. Excepcional en la Argentina.
Tierno: Fácil de beber, "gouleyant". Lo contrario de duro.

Verde: Defecto de cuando el vino es demasiado astringente, porque procede de uva inmadura. Calidad cuando se trata de un vino blanco nuevo que contiene una proporción equilibrada de acidez.
Vinoso, vinosidad: Que tiene fuerza, alcohol, a veces en perjuicio de la fineza. En general calidad de un buen vino.
Vivaz: Que impresiona vivamente las pupilas, que tiene nervio.

Extracto del libro "LOS BUENOS VINOS ARGENTINOS" de Enrique Queyret, Editorial Hachette - Buenos Aires.

Comprar vino básicamente significa saber elegir el vino de acuerdo a los gustos de cada consumidor y adquirirlo al mejor valor en el mercado. Aquí les brindamos algunos datos a tener en cuenta, que le permitirán comprar el vino de acuerdo a sus necesidades según la ocasión.
Si desea comprar vino para acompañar una fiesta o reunión donde asistirán varias personas, lo ideal es contactarse con un vendedor mayorista de vino que pueda ofrecerle un descuento por la cantidad de vino adquirido, además de poder realizar la compra a consignación, es decir, pagar por lo que se consuma y poder devolver el resto.
Si lo que está buscando es comprar algunas botellas, el almacén del barrio o el supermercado pueden ser la opción a seguir. Recuerde que en punta de góndola por lo general encontrará el vino que se encuentra en promoción por esa semana, o mes, de acuerdo al lanzamiento que pudiera estar efectuando alguna bodega.
Ahora bien, si en realidad está en la búsqueda de un vino para "ese aniversario u ocasión especial", lo mejor es adquirirlo en una vinoteca. Allí encontrará personal ampliamente capacitado, que sabrá informarle sobre los tiempos de guarda, temperatura de consumo, o bien con qué comida tomarlo. Además, contará con la seguridad de que aquel vino no ha sufrido cambios bruscos, ha descansado en un lugar con humedad controlada y no ha sido expuesto a focos de luz fuerte u otros factores que puedan cambiar su composición original.

CONSEJOS:

Evite las botellas que estén de pie (durante varios meses), para almacenarlas, hagalo en ua posicion iclinada de 45º, con respecto al nivel del piso.
No compre botellas en donde el corcho sobresale, de la misma.
No elija botellas en donde el nivel del líquido es inferior al normal (3 cm del cuello de la botella).
Evite comprar botellas que hayan estado expuestas al sol o a un foco de luz artificial, por largo tiempo.

(¿Como lo servimos?)

La notable y gran cantidad de accesorios para vino existentes en la actualidad hacen pensar que servir el vino puede llegar a ser un ejercicio confuso y complicado. Para que esto no le suceda, debe tener en cuenta 3 aspectos importantes que garantizarán un resultado exitoso al momento de servir el vino.

La temperatura: Temperaturas recomendadas para consumir los vinos:
Vinos espumantes : 7-9 grados.
Vinos blancos, rosados : 9-11 grados.
Vinos tintos jóvenes : 10-12 grados.
Grandes vinos blancos : 10-12 grados.
Grandes vinos tintos : 16-20 grados.

El vino debe ser servido a la temperatura adecuada. Por lo general, las etiquetas de los buenos vinos traen indicaciones sobre las temperaturas recomendadas al momento de beberlos.
En el caso de que alguno no la tuviese, básicamente debe saber que el vino blanco debe estar lo suficientemente frío para que resulte refrescante, mientras que el vino tinto debe estar a temperatura ambiente. En caso de querer obtener una temperatura más baja, aconsejamos depositar la botella en el interior de una frapera con hielo hasta obtener la temperatura deseada.

EL DESCORCHE
Aconsejamos realizar este ritual con el sacacorcho que le resulte más práctico y cómodo de utilizar.
Realizar los siguientes pasos:

1 » Coloque la botella sobre una mesa y retire el extremo superior de la cápsula que recubre el corcho. Esta operación puede hacerse con un corta-cápsulas, aunque la manera correcta de hacerlo es con la cuchilla que viene incorporada dentro de los sacacorchos llamados "de camarero", que permite hacer el corte por debajo del segundo gollete.

2 » Introduzca la punta del tirabuzón en el centro del corcho y comience a girar el sacacorchos (es el sacacorchos el que debe girar y no la botella).

3 » Comience a retirar lentamente el corcho y, cuando a éste le falte muy poco para salir, haga unos movimientos circulares, para permitir la entrada de aire y que el corcho salga haciendo el menor ruido posible.

LA COPA: Una vez que se ha elegido el vino, que se ha tenido en cuenta su temperatura para servirlo y que ha sido descorchado, finalmente se debe tener en cuenta el recipiente donde servir tan deseado brebaje.
La elección de la copa para degustar un vino no debe ser considerada una casualidad ya que puede aumentar o disminuir considerablemente el grado de satisfacción que posee el vino elegido. La forma de la copa ejercerá una influencia determinante en el sabor que presente el vino en la boca.
Para ello, aconsejamos elegir una copa que se estreche en la parte superior, que sea de cristal liso y transparente y que su pie sea lo suficientemente largo para que se la pueda sostener sin tocar el cáliz. Una copa con estas características dirigirá el flujo del líquido hacia los sentidos para exaltar sus cualidades.
Finalmente se debe saber que el vino tinto se debe servir llenando dos tercios de la capacidad de la copa, mientras que si es blanco, bastará con un poco menos, para que no aumente la temperatura del vino en la copa.

Si tiene en cuenta todos estos puntos, con seguridad habrá servido el vino de un modo exitoso y habrá exaltado todas las virtudes del vino elegido.

LA CATA, DEL VINO: "Consiste en probar con atención un producto cuya calidad queremos apreciar; se trata de someterlo a nuestros sentidos y conocerlo buscando sus diferentes defectos y cualidades, con el fin de expresarlos; la cata es estudiar, describir, definir, juzgar y clasificar" Émile Peynaud.

Dicho de otro modo, catar vino es un arte que tiene elementos de ciencia y de un saber acumulado por la experiencia.
Catar un vino es un proceso global en el que intervienen muchos factores. La atención a los cinco sentidos -el oído (el sonido al servirlo), la vista (color, tono, transparencia, brillo, matices, etc.), el olfato (aroma), el gusto y el tacto bucal- permite disfrutar el vino con mayor intensidad. Por estas razones, sensorialmente, cuatro son los aspectos principales a tener en cuenta cuando se degusta un vino.

» Examen olfativo:
El olfato es vital para el catador, dada su amplitud de registros sensoriales. Olemos por la nariz antes y después de mover la copa para que el vino gire y se oxigene dentro de ella y, en tercera instancia, cuando el vino ya está en la boca, por la llamada vía retronasal, acceso a nuestra mucosa nasal. Al calor de la cavidad bucal, hay un desprendimiento de aromas que capta el epitelio olfativo, produciéndose así lo que denominamos aromas en boca. Los aromas primarios aparecen normalmente como sensaciones muy francas que remiten a recuerdos de fruta roja o blanca madura y a matices florales, mientras que los secundarios y terciarios, consecuencia de la fermentación y de la crianza, resultan más complejos y persistentes. Es típico asociar olores propios de los vinos con aromas característicos del universo vegetal: flores, frutas, hierbas o especias, y otros olores que forman parte de nuestro entorno habitual, como el cuero, el chocolate o el tabaco.

» Examen gustativo:
Las papilas gustativas están limitadas a cuatro sensaciones: el dulce (sabor que se siente en la punta de la lengua), el ácido (en los costados), el salado (detrás de la punta de la lengua) y el amargo (al final de la lengua). Un vino correcto es aquél capaz de lograr armonía en las cuatro sensaciones, estimula el sentido del gusto y persiste durante un período de tiempo mínimo en boca una vez ingerido. En las descripciones, se utilizan expresiones como equilibrado, sabroso, potente, etc.

» Examen visual:
Aquí se describen el color, la intensidad y el aspecto general del vino. Su apariencia puede delatar juventud, madurez, decrepitud, limpieza, densidad, fluidez o efervescencia. Los tintos jóvenes son de color rojo profundo con un borde oscuro granate-violáceo, aunque la variedad de uva con la que está elaborado el vino determina su color. Con la edad, los tintos cambian de color rubí-granate a tonos aladrillados, anaranjados o ligeramente amarillos. La guarda en botella los hace pasar a un rubí teja y a tonos ocres, marrones y amarillos. Los rosados, cuando se tornan anaranjados, ya están dañados. El color de los blancos jóvenes y los espumosos debe ser pálido, siempre con tonos verdosos. Los que han sido criados en barrica o sometidos a guarda en botella son de color amarillo dorado. Independientemente de la edad del vino, éste debe ser siempre muy brillante, nunca opaco.

» Sensaciones táctiles:
Aquí se destaca el concepto de temperatura y textura una vez puesto el vino en la boca. Esta última sensación es muy útil y depende de la propia composición del vino. Un caldo con buena acidez produce sensación de frescor y se define como fresco. Por el contrario, un vino rico en alcohol provoca sensación de calor y se califica como cálido, o ardiente, si la presencia de alcohol es excesiva. La mayor o menor aspereza del vino en su paso por la boca define un vino suave, sedoso y, según la sensación táctil que produce, en los vinos bien logrados puede recordar el tacto de la seda o el terciopelo. Para definir defectos se utilizan palabras como áspero, duro, tosco, etc.

La cata paso a paso, un arte:

1 » Con la copa inclinada sobre un fondo blanco, observe el color y la intensidad del vino y su aspecto (limpio, brillante). Haga girar la copa y verá que se forman una gotas que caen por las paredes interiores del cristal. Estas "piernas" o "lágrimas" le darán una idea del cuerpo, textura y graduación alcohólica del vino.

2 » Sujete la copa por el pie y literalmente introduzca la nariz en ella. Inhale profundamente y trate de percibir sus aromas. Haga girar la copa para liberar los compuestos aromáticos y repita la operación. Compare los aromas percibidos con otros olores conocidos. Si huele a fruta, intente precisar cuáles son esas frutas ¿Son blancas o rojas? ¿Son tropicales o de bosque?

3 » Este es el momento en que se confirma lo que se ha captado en las otras dos fases. Tome un sorbo de vino lo suficientemente grande como para impregnar toda la lengua. Aspire una pequeña cantidad de aire y haga girar el vino dentro de la boca. Intente descubrir los sabores y texturas del vino, así como la sensación que deja. Cuando haya descubierto todo lo posible, tráguelo o escúpalo, si va a seguir catando.

» Si va a realizar una cata de varios vinos, debería empezar por los blancos, continuar por los rosados y finalmente por los tintos; y dentro de un mismo grupo, primero los secos y luego los dulces; los más ligeros antes que los más estructurados.
» Compruebe que el vino esté a la temperatura correcta.
» Utilice copa de cristal fino y transparente (sin tallar).
» Elija un lugar con buena luz y buena aireación.
» No use perfumes pesados.


(((¡Comemos un Asado!)))


El Asado Argentino

Historia del Asado: El asado forma parte del folclore argentino, Cualquier actividad es una buen escusa para juntarse a comer un asado. Él reune la familia y los amigos en todas las ocasiones: un cumpleaños, un feriado nacional, un sábado a la noche, un domingo al mediodía en una casa quinta, una salida al aire libre, etc.

Vamos a hacer un poco de historia: El primer registro de ingreso de carne vacuna al territorio argentino data de 1.556 cuando Juan de Salazar y Espinosa con los hermanos Goes trajeron desde el Brasil a Asunción, que integraba el Virreynato del Río de la Plata, un (1) toro y siete (7) vacas. De ese entonces los caballos y las vacas comenzaron a vagar abandonados en la pampa (pampa es una palabra que viene del quichua y que significa: "campo abierto y sin estorbos", y se multiplicaron extraordinariamente. Los millones de animales abandonados eran considerados propiedad de nadie, o sea jurídicamente una "res nullius". Para darse una idea de cuán poco era el valor del ganado, un dato histórico es que cualquiera podía apoderarse del mismo con tal de no pasar de doce mil cabezas de ganado.

Como dijimos durante los dos siglos anteriores al XVII, vagaban por la hoy pampa Argentina, en ese entonces denominada el desierto, millones de cabezas de ganado cimarrón, chúcaro o salvaje que se habían reproducido por millones y se nutrían de los pastos que crecían naturalmente

Se calcula que en el sigloXVIII había en la pampa unas 40.000.000 de cabezas de ganado más bien perdido porque andaban por allí sin que los gauchos aprovecharan ese recurso formidable más allá de comer gratis hasta hartarse.

El gaucho no comía su carne, mataban las vacas para comer su lengua, que asaban en el rescoldo. Otras partes que se les antojaban son los caracúes, que son los huesos que tienen el tuétano, y que revolvían con un palito alimentándose de aquella admirable sustancia. Pero lo más prodigioso era verlos matar una vaca, sacarle el mondongo y todo el sebo que juntaban en el vientre, y con sólo una brasa, o un trozo de estiércol seco de las vacas, prendían fuego a aquel sebo, el que luego empezaba a arder y convertirse en una extraordinaria iluminación. (del libro "El lazarillo de ciegos caminantes desde Buenos Aires hasta Lima en 1.773".

Con la mezcla del criollo el gaucho comenzó a comer la carne asada. Todo gaucho o criollo iba siempre acompañado de un buen cuchillo. Éste era un instrumento muy preciado y sin duda muy valioso porque lo usaban para comer el asado, para cortar ramas, para trabajarlas, o para sus tareas, y además lo utilizaban como arma ya sea de defensa o de ataque.
Existen varios tipos de cuchillo en el hombre de campo el más largo era el carroñero que era un gran facón, luego el facón propiamente dicho que era como una daga de unos treinta centímetros de largo, o utilizaban simplemente un cuchillo de unos veinticinco centímetros de largo con vaina y uno chiquito llamado verijero que usaban para trabajos menores.
Bien, con el facón o con cualquier otro de los cuchillos realizaban un hoyo de unos veinte centímetros en la tierra, allí ponían la leña y encendían una fogata frotando madera. Una vez hecha la brasa colocaban la carne arriba de la misma, por lo tanto se cocinaba el exterior; y el interior quedaba casi crudo,

Comían parados o en cuclillas o sea sentados sobre la parte posterior de los pies o sea sobre los calcañares o se sentaban en el cráneo de una vaca. Desde entonces han pasado muchos años, y el país se modernizó. Ahora y desde hace años las carnes Argentinas son las mejores del mundo.
La gran tarea desarrollada por los ganaderos argentinos ha sido la selección de los animales más aptos para constituirse en los mejores productores de carne del mundo, y por que esas reses comen directamente de los pastizales naturales que abundantemente crecen en la pampa Argentina. Volver

El Fuego y las brasas:
Un verdadero asado es el que se realiza con brasas de leña y madera y no con carbón vegetal. Hay quienes consideran un agravio el asar carne con carbón vegetal. Las mejores maderas son las duras. porque las blandas se queman más rápidamente y no producen buenas brasas.
Se empieza por encender el fuego con muchas ramitas secas, con hojas de diario arrugadas por debajo y mientras las llamas se avivan, coloca trozos de madera dura, como quebracho o algarrobo, formando una hoguera que arde despidiendo un gran calor. y se espera a que se vaya convirtiendo en brasas que caen rojizas en la base del montón de leños ardiendo. Un sabor especial surge de realizar el fuego con leña de vid, la gruesa y el sarmiento, que son las finas ramas de la vid o la parra. Lo mismo ocurre con la aromática jarilla.
Algunos son partidario de echar unas cáscaras de naranja, o de orégano, o de tomillo, o de lavanda, o el ramerio de ajos.
Una vez que "largó" brasas se las retira y se las esparce por debajo de la parrilla Dejando a un costado algunos troncos encendidos el que seguirá alimentando con más leñas para ir reponiendo brasas por debajo de la parrilla.Volver

La Carne: En cada provincia, o mas bien regiones argentinas, los cortes poseen nombres diferentes, Los cortes de carne que habitualmente usamos junto a papá cuando hacemos un asado son: Punta de Espalda, Matambre, Entrañas, Tapa de nalga, Tapa de Asado, y las infaltables costillas. Es también recomendable algunos cortes de Cerdo, Pollo, Chivito y los "especiales" que hacen mérito al dicho "todo bicho que camina va a parar al asador" como el quirquincho asado en su caparazón, cola de iguana, etc.
Volviendo a la clásica carne de ternera los cortes más habituales son:

El matambre: Clásico corte argentino por derecho propio. Se saca de la media res y cubre todo su flanco a lo largo, entre la paleta y el cuarto trasero. Sele extrae la grasita gruesa y sobrante y está listo para ser asado. Puede también ser preparado relleno con morrones, cuatro quesos y panceta atándolo o cociéndolo en forma de empanada con la grasa hacia fuera.
Entraña: Conocida como la carne para el asador ya que su cocción es muy rápida. Es la parte del diafragma pegado a las costillas: una tira envuelta en robusta membrana bordeada por grasita. ideal hacerla a la parrilla, bien jugosa.
El costillar: La estrella del asado argentino. Puede ser en su estadio primario de desposte, dejándole el matambre, con tapa y falda. O la más común de encontrar que es en tiras longitudinalmente de tres o cinco centímetros de espesor.
La tapa de asado: Cubre la parte alta y delantera del costillar.
El vacío: Es la parte de la última costilla hasta el cuarto trasero. en la hembra está cubierto por la ubre que se le saca antes. es un corte preferido para el horno y la parrilla.
El Asado del Carnicero o escondido Se obtiene del cuarto trasero. se encuentra en la concavidad del hueso iliaco. A veces posee muchas nervaduras, pero es tierno y sabroso.
Las achuras: Palabra originaria del araucano achuraj: (lo que no sirve o se tira). aquello que los indios despreciaban (y también los gauchos). Encontramos aquí Los chinchulines,, la tripa gorda; los riñones, tratados previamente con vinagre, perejil y ajo; las criadillas, y la exquisita molleja.

Asar la Carne: Hay que limpiar la parrilla antes de poner la carne para asar. Para ello mientras el fuego está en todo su esplendor se le coloca encima la parrilla por un tiempo de 10 minutos luego se la retira y se pasa un papel hasta que quede seca y sin restos de grasa de un asado anterior.
El asado a la parrilla no lo hace el fuego, lo hace la brasa. uno de sus secretos fundamentales es la cocción lenta con un poco y sabio calor que preserva los jugos esenciales, sin resecar ni quemar las fibras. Por lo que el secreto de un buen asado está no sólo en saber elegir los cortes de la carne sino también la sabia administración del fuego.

Se puede estimar el tiempo que lleva hacer un asado en una hora y media a dos. Se puede colocar la carne en la parrilla para asar cuando aproximadamente se puede tener la palma extendida a unos diez centímetros de distancia de la parrilla durante diez segundos sin gritar ¡ayyy! .

La carne debe estar a temperatura ambiente antes de cocinarla.y previamente salada con sal gruesa o parrillera. También podemos haberla rociado con zumo de limón. Luego comenzamos a volcar la carne sobre la parrilla colocando primero las achuras, los chorizos, las costillas por el lado del hueso y los cortes anchos para volcar luego la entraña y el matambre y las morcillas.

Luego, y si opta por ello, puede ir pincelando las carnes con chimichurri.

Para preparar un buen chimichurri basta con pelar 6 u 8 dientes de ajo picado, Jugo de limón, 1 chorrito de aceite de oliva, 1 cucharadita de ají molido, 1 hoja de laurel picado, 2 cucharaditas de orégano. El matambre obtiene un sabor especial si se le agrega a la mezcla una pizca de estragón.
La paciencia, distribuir el calor hacia los cortes que más lo necesitan, mientras acompañamos la espera con un Cabernet o un Malbec hace el secreto de un buen asado. No hay asado sin probar o regalar los mejores pedazos y la experiencia de ir cortando y distribuyendo en un ritual especial que incluye preferencias, distinciones y sanciones. .

Asado con cuero: Para prepararlo, se mata una vaca o vaquillona, sin perseguirla, porque el cansancio perjudica el sabor y la frescura de la carne. Sin sacarle el cuero, se la divide en grandes trozos que se dejan orear durante toda la noche; en la madrugada se hace un buen fuego y, cuando sólo hay brasas, se asa lentamente sobre grandes parrillas, poniendo la carne con la parte de cuero hacia arriba. el asado está a punto cuando al tirar de los pelos, éstos se desprenden con facilidad. Según la costumbre, suele darse vuelta la carne y dejar que se queme bien el pelo. luego se retira del fuego y se sirve

Costillar entero al asador: Se espeta la carne en un hierro o trincha de madera, se lo clava por su extremo agudo en el suelo, oblicuamente sobre el fuego, de manera que la carne queda, así, expuesta a la llama de la leña encendida. El asador gira de la lanza de tanto en tanto y de este modo todas las partes del trozo quedan expuestas al calor. es uno de los procedimientos La rapidez de la operación evita la pérdida del jugo que queda dentro de la carne. No se retira el espetón del fuego, y a medida que se va asando cada uno corta tajadas o bocados bastante grandes, directamente del trozo.


Cayetano Cattaneo, jesuita italiano (1695- 1733) anduvo por estas tierras a comienzos del siglo XVIII. Entre sus muchos asombros y no pocas perplejidades, consigna haber visto comer a los guaderios o guazos, es decir, a los gauchos de entonces. Escribe el cronista: "...no es menos curioso el modo que tienen de comer la carne. Matan una vaca o un toro, y mientras unos lo degüellan, otros lo desuellan y otros lo descuartizan de modo que en un cuarto de hora se llevan los trozos a la balsa . En seguida encienden en una playa una fogata y con palos se hace cada uno un asador, en que ensartan tres o cuatro pedazos de carne que, aunque está humeando todavía, para ellos está bastante tierna. En seguida clavan los asadores en la tierra alrededor del fuego, inclinados hacia la llama y ellos se sientan en rueda sobre el suelo. En menos de un cuarto de hora, cuando la carne apenas está tostada, se la devoran por dura que esté y por más que eche sangre por todas partes. No pasa una o dos horas sin que la hayan digerido y estén tan hambrientos como antes, y si no están impedidos por tener que caminar o cualquier otra ocupación, vuelven, como si estuvieran en ayunas, a la misma función".

El retrato de estos comedores de carne , de esos primitivos asadores, en verdad no nos favorece. Sin embargo, la vivacidad del cuadro, hace verosímil la escena. De entonces a hoy, no solo han pasado varios siglos, sino que lo que fue necesidad primaria, improvisada comida de la llanura, se ha transformado en este culinario, ritual, ceremonia amistosa.
Cómo fue en el principio? Alguien que supo ver y escribir: Concolorcorvo o Calixto Bustamante Carlos Inca, nacido en el Cuzco, autor de El lazarillo de ciego caminantes, desde Buenos Aires hasta Lima, otro cronista del siglo XVIII, anota lo siguiente: "muchas veces se juntan de éstos, cuatro, cinco y a veces más (habla de los guaderios, guazos o gauchos) con pretexto de ir al campo a divertirse, no llevando más prevención para su mantenimiento que el lazo, las bolas y un cuchillo. Se convienen un día para comer la picana de una vaca o novillo; lo enlazan, derriban y bien trincado de pies y manos, le sacan, casi vivo, toda la rabadilla con su cuero, y haciéndole unas picaduras por el lado de la carne la asan mal y medio cruda se la comen, sin más aderezo que un poco de sal, si la llevan por contingencia." Concolorcorvo detalla luego cómo esos gauchos o guaderios asan lenguas y matambres o cómo revuelven con un palito "los huesos que tienen tuétano" o "caracuses"; en fin: pequeñas habilidades que no hacen sospechar aún al Asador Criollo, al Asador Argentino.

De este asado inicial que vio Concolorcorvo al asado que nos cuenta e ilustra Raúl Mirad ( en Manual del Asador Argentino), transcurre un largo tiempo de nuestra historia, uno de cuyos tramos va del pasado pastoril del gaucho cimarrón, al pasado más reciente que personifica el resero, el baqueano, el peón de estancia. Este último hará asados mañaneros y otros a lo largo del día, de acuerdo a las fatigas y pausas de la jornada. Y al anochecer, encenderá las brasas del asado nocturno, propicio para la confidencia, el chiste, el cuento de aparecidos y milagros. De él dejará constancia José Hernandez, en su Martín Fierro. Al hablar de sus paisanos en ese preciso momento, dice:
Y verlos al cáir la noche
En la cocina riunidos,
con el juego bien prendido
Y mil cosas que contar,
Platicar muy divertidos
Hasta después de cenar.

reunión de hombres. Del campo o del suburbio, ya que el arrabal copia a la pampa, como se sabe. Entre sus costumbres, la del asado, que pasa a la "casa mala", el conventillo, el bailongo y, sobre todo, a los comités políticos que juntan voluntades y votos, entre discursos, cifras de payadores y generosos brindis a cuenta del caudillo.

Pero eso es pasado también. Para entender el asado actual, su técnica, su arte, su convite amistoso, están las páginas que siguen.
Fuente: Orgambide Pedro, Prólogo, en Manual del Asador Argentino de Raúl Mirad (1991)

La técnica de asar
En primer lugar, las carnes deben ser despojadas de aquellos de sus componentes que no interesan para el asado: tendones, láminas fibrosas, vetas de grasa demasiado gruesas, trozos de hueso (se conservan las costillas), etc.
Para la cocción de la carne, hay que tener en cuenta determinados parámetros que influirán en el resultado en cuanto al aspecto y el gusto de la carne. Los parámetros a considerar son: la intensidad del fuego, la altura de la grilla (parrilla), el tiempo de cocción, tipo de parrilla y tipo de corte.

La influencia de la intensidad del fuego es directamente proporcional a la potencia calórica de su fuente de origen, e inversamente proporcional a la distancia que media entre el fuego y las carnes, es decir, a la altura de la grilla.

El tiempo de cocción es el tercer factor, que está determinado por la intensidad del fuego y la altura de la grilla. A mayor fuego, menos tiempo (para la misma altura de grilla). La altura de la grilla, y la intensidad del fuego son regulables a voluntad, de ellos dependerá el tiempo de cocción.

Para comprender cuán variable es el tiempo que se necesita para hacer un asado, debemos agregar otros factores a los ya mencionados: tipo de corte, (grosor de la carne, terneza) y tipo de parrilla (abierta o cerrada con campana).

La altura de la grilla se puede bajar hasta 10 cmts., no menos porque las carnes quedarían demasiado cerca del fuego. Se puede subir en casos especiales: algunos asan el pollo con la grilla a 30 cmts. y para el asado con cuero se eleva a 70 cmts.

Con respecto a la potencia del fuego, demasiada puede producir un asado "arrebatado", pero escasa puede resultar un asado "puchereado".

El tiempo tampoco es manejable dentro de ciertos límites. Un mínimo puede producir un asado "crudo", si el fuego no era intenso o "arrebatado" si se quiere compensar el poco tiempo con demasiado fuego. Demasiado tiempo puede producir un asado "apucherado", si el fuego es escaso o "pasado, si el fuego es normal.

La enorme mayoría de las personas comen (o hacen) asados aceptables. Ello es debido a que la nobleza de las carnes es tal que "perdonan" los errores del asador. Esto explica por qué hay tantas técnicas para asar y, siendo tan distintas, lo curioso es que con ellas se logran asados aceptables.
Así como dijimos que que las carnes perdonan los errores técnicos habituales, también diremos que esas mismas carnes hacen difíciles de alcanzar niveles de excelencia y exquicitez. Sólo un asador eximio (Maestro o Artista Asador), especie casi extinguida, es capaz de llevar a las carnes a su punto óptimo.
La diferencia entre el común asado "aceptable" y el raro asado "exquisito", es sideral. Sólo pueden opinar sobre este punto los que hayan comido alguna vez este manjar, tan esquivo.
El asado "incomible" es tan raro como el exquisito. Sólo un incapaz puede producir un asado, tan crudo o quemado, que no pueda ser comido.
El punto óptimo del asado
Pocas veces se come un asado "en su punto". Tan raro es, que la mayoría de los aficionados al asado, no lo han comido nunca. Por esta falta de un punto de excelencia como base, no se puede hacer comparación para calificar la real bondad de lo que se consume habitualmente. Un asado, calificado como "muy bueno", está muy lejos de ser un asado "exquisito".
Además, no hay, ni puede haber, consenso total sobre cuál es el verdadero "punto óptimo" del asado.
Hay tantos gustos como personas pero, de todas maneras, es posible determinar lo que apetece a la mayoría.
Este "punto" se da: En el momento preciso:por eso es que no puede esperarse esta condición en los asados de los restaurantes o "parrillas". En ellas el cliente llega de improviso y hay dos maneras de atenderlo:

-colocar en ese momento las carnes solicitadas en la grilla y hacerle esperar hasta que esté a punto. Nadie acepta esperar tanto tiempo sentado en una mesa.

-tener ya en la grilla carnes a fuego lento, en espera de que sean solicitadas, en cuyo caso se agrega más fuego y se le da "terminación". Esto es lo que en la jerga del oficio se llama carne "aguantada" o carne "marcada". Esto es lo que en realidad se hace en esos establecimientos públicos.

De allí que sólo en los asados familiares o en las de las "peñas" de los clubes se pueda comer un asado más o menos "a punto". Siempre que los comensales respeten la ley de oro de la Asadología: "los comensales deben esperar al asado, jamás el asado debe esperar a los comensales".
Otra ley de oro: "el asado a punto, debe comerse caliente , tal como sale de la parrilla, y sin dilaciones". Por ello, los mejores asados son los que se comen a la vera de la grilla.
Es increíble lo que se desmerece un buen asado cuando comienza a enfriarse.
No obstante, hay quienes aconsejan dejarlo "reposar" cinco minutos, fuera de la grilla, antes de llevarlo a la mesa, "para que se equilibren los jugos de la carne".
Una advertencia: cuando se lleva a la mesa un trozo, que para el comensal "está crudo" (aunque sólo sea "jugoso"), si se lo vuelve a la grilla para darle terminación, jamás se logrará llevarlo "a punto". En esos casos, la carne se cocina , pero sale demasiado seca.
Las características del asado "a punto":

* superficie: color dorado, pequeñas burbujitas chirriantes , lo que señala que no se han perdido los jugos naturales, y que además está bien caliente, suave y depresible

* interior: color rosado-dorado, "sui-generis", discretamente jugoso. Si el punto óptimo ha pasado, el asado se irá secando, paulatina pero inexorablemente, aunque se eleve la grilla o se disminuya el fuego, para evitarlo o retardarlo. En este caso:

* superficie: color cada vez más oscuro, hasta llegar a negrusco, se secan las burbujitas, y se hace más duro y poco elástico a la presión.

* interior: color marrón, desaparecen los jugos naturales: "asado estopa" o "asado pasado". En estas condiciones, el asado aún es "comible", pero está lejos del asado "a punto" en términos de calidad.

A continuación, dos ejemplos de los asados más frecuentes:
El asado dorado o "asado rubio":
El tan exquisito y apreciado "asado rubio", se obtiene cuando, además de la pericia del asador, se dan las siguientes condiciones:

-animal joven, mejor si ha sido criado con ración de cereales , además de pasto

-carne discretamente grasa y no magra. Mejor con vetas en el espesor

-brasa totalmente "hecha". Fuego vivo, lo que significa que es un "asado rápido"

-debe comerse chirriante, es decir, a la vera de la parrilla. Esta condición desaparece si se demora en llevarlo a la mesa.

-es discretamente jugoso, su superficie es dorada.

El asado oscuro o "asado negro":
Resulta de la conjunción de algunas de las siguientes características:

-animal viejo e insuficientemente desgrasado al sacrificarlo

-carne demasiado magra

-animal criado solamente a pasto, y de mala calidad

-carne sin orear o insufucientemente oreada

-carne salada demasiado tiempo antes de colocarla en la grilla (la sal le chupa los jugos)

-carne que estaba seca y no se ha mojado antes de salar

-brasa incompleta, mal "terminada", con zonas negras

-fuego vivo pero prolongado demasiado tiempo

- dejar que las llamas, que se producen al gotear la grasa, afecten las carnes, sin apagarlas de inmediato. Aquí haremos notar que en Estados Unidos de América se hace mucho el asado (barbacue) a la llama

Preparación de los cortes para la cocción
A continuación se explica la preparación de la carne para su cocción. Si bien también se puede cocer el vacuno entero con cuero en parrilla, en foso y en asador vertical (asado a la cruz), especificaremos la preparación de la carne trozada.
Asado de costilla

-Preparación previa: si se quiere sacar el hueso con facilidad una vez asada : cortar con cuchillo la tela que recubre el hueso, en la mitad del ancho de la costilla, y de un extremo a otro. Al asarse se desprenderán del hueso los dos bordes del corte (sin embargo, lo correcto es presentar en el plato, la carne con la costilla). Cuando se asa para muchas personas, se prefiere la "silla" de ternera, que es costillar con el lomo en su conjunto.

-Cocción: para la posición inicial se coloca con la costilla hacia abajo (del lado del fuego). Este paso lleva la mayor parte del tiempo, porque la carne está fría y por el espesor del hueso que la separa del fuego. Cuando aparece una espumita rosada , chirriante en la cara superior se debe dar vuelta la carne. Desde el costado se ve el color típico (rosado-dorado pálido), de la carne cocida, que ya ha pasado más de la mitad del espesor. Además la tela que recubre la costilla se desprende y arquea. El hueso está bien dorado (se levanta, sin pinchar con tenedor). Otra manera más sencilla en pinchar la carne con el tenedor y notar que entra y sale fácilmente. Sin embargo, esto está prosripto por los entendidos, ya que se destruye el "sellado" de la carne. Cuando la carne es demasiado gruesa, algunos colocan el trozo, alternativamente sobre sus dos bordes laterales, además de "la vuelta" común.

-Tiempo: Tradicionalmente son 45 minutos, también es habitual 35 minutos o, más rápidamente 25 minutos. Si se quiere un asado rapidísimo, se hace cortar las costillas en un ancho de apenas 2 cmts. En este caso se asa como una costeleta (de costado) y no sobre el hueso, aproximadamente 20 minutos.

Costeleta

-Preparación previa: extirpar la veta de grasa gruesa, del borde.

-Cocción: se asa como la carne sin hueso, ya que el hueso es angosto, y en la grilla queda de costado, por lo que no interfiere en el proceso.

-Tiempo: tradicionalmente son 20 minutos, y más rápidamente 15.

Entrecot

-Si es de poco espesor, igual que la costeleta. Si es de mucho espesor, ver más adelante asado de carne gruesa.

Vacío

-Preparación previa: se pincha, o tajea, la tela blanca que recubre una de sus caras, para evitar que se "infle"durante la cocción. Algunos extirpan la totalidad de la tela fibrosa. Otra variante es ojalar (chucear) la capa fibrosa, mientras se está asando.

-Cocción: se usa un fuego más suave que para la costila. Los experimentados usan un fuego más fuerte (pero hay riesgos de arrebatar), para obtener un asado dorado. Para la posición inicial, se coloca la capa blanca fibrosa para abajo (hacia el fuego). Se cococe el momento de la vuelta en base a los mismos signos descriptos para la costilla. Hay un signo adicional (que no puede observarse en la costilla, que tiene el hueso hacia abajo): mientras que la carne no está cocida, se adhiere a los hierros de la parrilla.

-Tiempo: tradicionalmente son 50 minutos, el método moderno permite de 40 a 45 minutos, y el rápido, 30 minutos.

Marucha y Tapa de nalga: se cocen igual que el vacío.
Carnes muy gruesas: entrecot de 6 cmts. de espesor y otras

-con parrilla a altura normal (15 cmts.)

-Sin preparación previa: cocción a fuego lento, a fuego vivo, con un tiempo de 1 hora y 15 minutos o, de forma más rápida, 45 minutos.

-Con preparación previa: en vez de asar en bloque macizo, como es lo habitual (es el método usado por el criollo y donde demuestra su habilidad) se puede: cortar en bifes más angostos, con lo que se reduce el tiempo a la manera de una costeleta. Y se asegura que no quede crudo el interior (método propio de principiantes).
También, se practican cortes (tajeo profundo), que parten de una cara y llegan hasta 2 cmts. antes de la cara opuesta. Estos profundos cortes están separados , uno de otro, alrededor de 2 cmts. y son paralelos entre sí. La carne queda, entonces, casi totalmente dividida en rebanadas de 2 cmts. de espesor las que, sin embargo, están unidas por uno de sus bordes (visto el corte de costado semeja un peine de gruesos dientes). El bloque se asa inicialmente colocando los cortes hacia abajo (hacia el fuego), pero de manera tal que los cortes queden en posición perpendicular a las barras. De esta manera no hay riesgos de que las rebanadas "de canto", se introduzcan en el espacio entre barra y barra. La diferencia con el método anterior (cortar en bifes angostos) es que aquí se asa "de canto" y no "de plano".
Una vez asado ese lado, se da vuelta en bloque, ya que lo permite el hecho de que las rebanadas están unidas en uno de sus bordes. Antes de servir se separan las rebanadas. Pero algunos llevan la carne en bloque a la mesa.

-Tiempo: aproximadamente 50 minutos.

Condimentación
Para la condimentación de la carne, es habitual utilizar sólo la sal antes de su cocción, o el "chimichurri", condimento que se explica a continuación:
Los partidarios de esta técnica llegan a decir que no puede usarse cualquier salsa, y proponen su salsa especial, que por otra parte es bastante simple. Afirman que esa salsa contribuye al logro del perfecto asado de cerdo, pero también su uso es muy habitual para la carne vacuna. Los ingredientes y la preparación son:

-cuatro limones exprimidos, un poco de buen aceite, cuatro cabezas de ajo picadas, perejil picado, una cucharada sopera de mostaza, sal, pimienta y ají molido (o triturado) a gusto. Calentar, sin hervir, mientras se revuelve.

-Esta salsa se usa aplicándola mientras la carne se asa, o mejor, en la mesa. El criollo usa solamente salmuera caliente.

Fuente: Raúl Mirad (1991), Manual del Asador Argentino.




(((¡Tomamos Un buen Mate!)))


¿Como preparar un 'Buen Mate'?

Utensilios

Llamamos "mate" tanto a la bebida como a su recipiente. La palabra deriva del quechua "mati", que designa a la calabaza que los indígenas utilizaban para tomar la infusión de "yerba mate".
En Argentina se crearon mates con los materiales que ofrecía cada región: calabaza, fibra vegetal, asta, hueso, madera, oro, plata, loza, cerámica y hasta porcelana. Con el descubrimiento de las minas de Potosí, en 1545, muchas familias de la alta sociedad porteña encargaron recipientes de plata. Estos respondían a corrientes estéticas que influenciaron a los plateros rioplatenses.
Cuando se compra un mate es necesaria su “curación”. Este es el proceso de adaptación del recipiente a la infusión. Para ello se llena el mate con yerba húmeda y se deja estacionar por el lapso de un día. Sólo admiten esto aquellos mates fabricados con materiales porosos, especialmente los de calabaza ahuecada, ya que sus paredes internas tienen la capacidad de quedar impregnadas con el sabor de la yerba e incorporan un matiz añejo.

Los guaraníes calentaban el agua en una vasija de barro cocido. Con los españoles llegaron al continente los calderos de cobre. A mediados del siglo XIX la pava, que se empleaba en las ciudades, comenzó a ser utilizada por los gauchos en el campo.
La bombilla es una caña delgada que sirve para sorber el mate. Tiene 20 centímetros de largo y medio de diámetro. La parte que se introduce dentro la yerba para que pase el líquido termina en forma de almendra con agujeritos.

Preparación

Se puede elaborar “mate amargo”, “verde” o “cimarrón”; “mate dulce”, con azúcar; “tereré”, con agua fría y limón; y “mate cocido” o “yerbeao”, que se toma como el té.
”Cebar” mate requiere conocimientos y cuidados especiales. En algunas familias antiguas sólo lo hacían sirvientas dedicadas a este arte, las “cebadoras de mate”. La palabra cebar expresa la idea de mantener o alimentar algo en estado floreciente. Esto significa que cebar mate no es el acto de llenar el recipiente con agua caliente, sino el de mantenerlo en condiciones apetitosas. Los pasos para lograrlo son:

1. Vierta yerba dentro del mate hasta alcanzar las tres cuartas partes del mismo. Agregue una o dos cucharaditas de azúcar, si lo desea. También puede endulzar el agua.

2. Tape con una mano la boca del mate, inviértalo y agítelo unos instantes. La finalidad de este procedimiento es lograr que las partículas más finas queden en la parte superior del mate. Esto disminuye la posibilidad de que pasen por la bombilla o la tapen.Vuelva el objeto a su posición normal. Cuide que la yerba quede inclinada, recostada sobre una de las paredes del mate. Se formará un pequeño agujero.

3. Ponga el agua a calentar. Cuando esté tibia viértala suavemente en el hueco que quedó en la yerba. Deje reposar unos instantes.

4. Con una servilleta tape el pico de la bombilla e introduzca el extremo del filtro en dicho hueco. Destape cuando haya encontrado la posición definitiva de la bombilla, así evitará que el filtro se tape.

5. Cuando el agua alcance su temperatura óptima (antes de hervir) puede comenzar a cebar.

6. Mantenga el agua a temperatura constante sin permitir que hierva (es recomendable el uso de un termo). Procure no mover la bombilla pero si fuera necesario hágalo cuando el mate esté sin agua.

Algunos cebadores suelen agregar aditivos a esta bebida para modificar su sabor, aroma o apariencia. Los más comunes son: miel; cáscara de naranja o limón fresca o seca; gajos de menta, yerbabuena, poleo, cedrón, peperina, boldo u otro yuyo fragante; una cucharadita de café; yema de huevo revuelta en azúcar molida en cada “cebado”. También es habitual quemar azúcar y endulzar el mate con una porción del caramelo logrado.


La “rueda de mate”

Se llama así al grupo de personas que comparte una reunión amenizada por el mate. El amargo proviene de la rueda del fogón y el dulce es característico de la cocina de la estancia o la casa colonial. Allí había siempre una criada dedicada a deleitar a los patrones o agasajar a las visitas con un mate.
La rueda refiere al ordenamiento asignado por el “cebador” a cada uno de los participantes para mantener una distribución equitativa del mate. El objetivo es que el que acaba de tomar el mate no vuelva a hacerlo hasta que haya recibido el suyo cada uno de los demás integrantes. Cuando la reunión es numerosa, para no hacer tan larga la espera entre un mate y otro, suele haber más de un mate e incluso más de un cebador. Es frecuente haya una opción dulce y otra amarga.
”Gracias” es la palabra con la que se expresa haber satisfecho el deseo de tomar mate y al mismo tiempo traduce el reconocimiento del “matero” hacia el cebador.

Una infusión Argentina

El Mate funciona como estimulante del sistema nervioso, La yerba, cuyo nombre científico es «Ilex paraguariensis», es un arbusto cuyo cultivo se halla muy extendido en Paraguay, Brasil, Argentina y Uruguay, y hoy en día ha dado cimiento a una industria que es fuente de riqueza nacional.
Del arbusto de la yerba mate, sólo es aprovechable hoja, a la que se somete a un proceso tostado y secado antes de ser envasada y vendida. Estos procedimientos son que dan lugar a la aparición de las sustancias aromáticas que caracterizan a estas hojas. Ver mates

La historia del uso de la yerba mate

Esta se remonta a época muy anterior a la conquista de América. Los indios guaraníes salían prepa­rar la yerba para su consumo y eran grandes bebedores de mate, solamente que no lo hacían como nosotros, sino que utilizaban agua fría y además mezclaban la yerba con otras hierbas aromáticas.

Los conquistadores aprendieron bien pronto a conocer las propiedades estimulantes del mate e hicieron de él una de sus bebidas predilectas. Con el mate suplantaban las bebidas regionales a que estaban acostumbrados en Europa, y, además, lo modificaron al prepararlo como infusión, con agua caliente, y al agregarle azúcar.

El mate amargo, tal como lo bebían los indígenas, está, sin embargo, muy arraigado entre los campesinos, mientras que los hombres de las ciudades y especialmente los extranjeros, lo prefieren dulce o aromatizado con un pequeño agregado de café o especias olorosas

En la Argentina, en el Paraguay y en Uruguay, es típico de la gente beber mate, la familia se reúne a una hora determinada para beber el mate, y estas reuniones. Como la hora del te en Inglaterra.

También es usual en la Argentina ingerir el mate de la manera que se prepara un te, en taza, lo que se denomina mate cocido, y se le puede agregar leche y azúcar para suavizar el amargo sabor.

Las Propiedades del Mate:

El mate, como ya hemos mencionado, funciona como un estimulante del sistema nervioso. Su acción es análoga a la del Café o el Te, ayuda a la digestión y a la actividad cerebral. Su gran valor energético es la abundancia en Vitamina C. Contiene Alcaloides y Mateina (Cafeína).

Mate muy caliente: "Yo también estoy ardiendo de amor por ti"
Mate hirviendo: odio.
Mate lavado: calabazas o "a tomar mate a otro lado".
Mate con cedrón: "consiento".
Mate con miel: casamiento.
Mate frío: " me eres indiferente". Indicio de desprecio.
Mate muy dulce: "¿Qué esperas para hablar a mis padres?".
Mate amargo: "quítate todas las ilusiones; llegas tarde".
Mate tapado: ¡calabazas!
Mate espumoso: "te quiero con todas las de la ley".

Secretos del Buen Mate

LOS 10 SECRETOS DEL BUEN MATE


El mejor mate es el de calabaza. Los recipientes de madera, metal o plástico no sirven porque no tienen gusto.
El tamaño ideal es el mediano, con capacidad para 60 gramos de yerba. Esos aparatos nuevos de plástico que vienen con bombilla incorporada son muy lindos para tener de adorno pero no para tomar mate.

Cuando se empieza con un mate nuevo primero hay que curarlo para sacarle la membrana que recubre en interior. Durante una semana se llena con yerba usada que se cambia día a día. Otra opción es humedecer las paredes con una bebida fuerte, como caña, ginebra o wisky, y dejarlo reposar hasta que absorba el líquido.

Otro elemento clave es la bombilla. Tiene que ser de alpaca y de una sola pieza. Es decir que no se desarme, porque las que traen rosca a la larga se aflojar y se tapan. Para limpiarla, hervirla en agua y sal una vez al mes.

Para preparar un buen mate amargar hay que usar una yerba despaldada porque dura más. Nada de saborizada, con yuyos ni cáscaras de fruta. Eso es para el mate dulce, un invento.

Primero llenar con yerba dos tercios el mate. Después topar la boca del mate con la palma de la mano, darlo vuelta y sacudirlo para secar el polvillo. Cuando el mate vuelve a la posición normal debe quedar un hueco en la yerba. Ahí es donde se debe echar un chorrito de agua tibia (ni hervida ni fría de la heladera).

Dejar reposar el agua e introducir la bombilla en la parte húmeda tapando el orificio con el dedo para hacer vacío y evitar que la yerba seca entre por los agujeritos. El la clave para que no se tape. También hay que hacer una pequeña palanca al meter la bombilla para levantar la yerba que quedo abajo.

Recién entonces se ceba el primer mate. La costumbre indica que lo toma el cebador porque suele ser el más feo. Si usa pava para cebar en lugar de termo, elija una que tenga el pico chico.

La temperatura del agua debe alcanzar los 75 a 80 grados. Jamás hay que dejarla hervir. Un truco para detectar el punto justo: cuando la pava empieza a chillar, dejarla quince segundos más y listo. El agua nunca se echa sobre la yerba sino sobre la bombilla. La bombilla no es una palanca de cambios. Por eso nunca la mueva cuando toma o ceba un mate. Así es como se tapa. La bombilla solamente se cambia de lugar cuando la yerba se afloja: el mate esta bien cebado siempre debe quedar la mitad de la yerba seca, que es donde se coloca la bombilla para seguir mateando.

Otro secreto es que el mate no hay que lavarlo nunca. No enjuagarlos con agua y mucho menos usar detergente. Para limpiarlo se saca toda la yerba (sin usar la bombilla porque se tapa) y se deja así hasta la próxima ronda.

MATE CEBADO

El mate "cebado" en la forma más popular, antigua y extendida del consumo de la "yerba mate " en Sudamérica.

Forma de Preparar un Buen Mate

Hay distintas maneras de preparar un buen mate, unos lo prefieren con azúcar, otros amargos y hay quienes le agregan hojitas o raíces de plantas medicinales. Lo sustancial es tomar mate, que de por sí es agradable y beneficioso.

Utensilios

o Mate.
o Bombilla
o Cucharita (si es acanalada, mejor...)
o Pava.

Para Aprender A Cebar Unos Mates Necesitas:

Un mate, una bombilla, yerba, azúcar, agua caliente y muchas ganas de matear.

Preparación:

* Calienta agua en una pava.
* Mientras tanto, prepara el mate.
* Coloca una cucharadita de azúcar en el fondo. Echa yerba hasta un poco más de la mitad.
* Asiéntala dando al mate unos golpecitos sobre la mesa.

* Agrégale azúcar a gusto.
* Comienza a echar agua de apoco para humedecer y entibiar la yerba.
* Introduce la bombilla sin revolver.
* Termina de llenar el mate con agua caliente, pero no hervida.
* A este primer mate puedes tomarlo o escupirlo, según tu gusto.
* Después, continúa cebando según el gusto de los demás, con azúcar o si él.
* Calienta el agua de vez en cuando, pero no la dejes hervir porque quemarás la yerba.

Cómo Cebar un Buen Mate

Aunque cada cebador tiene sus secretos, aquí te explicamos cómo se prepara un mate rico, espumoso y duradero.
La mejor compañía para la media tarde son las tortitas con chicharrones o los pastelitos de dulce de membrillo.

Pasos

Poné la pava, con agua, sobre el fuego (pedile ayuda a alguien mayor). Mientras el agua se calienta cargá el mate con yerba, hasta un poco más de la mitad. Si querés mates dulces, agregá una cucharadita de azúcar.

Tapá la boca del mate con la palma de la mano, dalo vuelta y sacudilo un poco. Esto hace que la yerba más gruesa quede abajo. Así, la bombilla no se tapará cuando cebes.

Agregá agua (que, a esta altura, ya deberá estar tibia) y esperá un minuto a que la yerba se hinche. Después ponele la bombilla, bien metidita hasta el fondo del mate.

Ni bien la pava empiece a hacer ruidito, apagá el fuego. Ojo, que no hierva, porque no solo te vas a quemar la lengua sino que, cuando cebes, los palos de la yerba empezáran a flotar y el mate saldrá "lavado". Con el agua a punto, ya podés empezar la ronda matera con los amigos.

Cómo Cebar Unos Buenos Amargos

Cada cebador tiene sus propios secretos, pero siguiendo estos pasos básicos seguramente se logrará un mate espumoso y duradero.

- 1 - Ponga yerba hasta un poco más arriba de la mitad del mate.
- 2 - Tape el mate con la palma de la mano, delo vuelta y sacúdalo unas cuantas veces, para que
se mezcla la yerba.
- 3 - Eche un poco de agua tibia sobre la yerba, en la zona menos llena del mate para que se humedezca. Espere un momento para que se moje.
- 4 - Coloque la bombilla sin remover ni escarbar la yerba. Ponga un dedo el pico para evitar que
entre polvo en la bombilla.


Variedades

Si prefieres tomar mate amargo tienes que prepararlo sin azúcar. El agua debe estar apenas tibia para que no resulte tan fuerte.

Si quieres mate con leche, usá leche en vez de agua.

Recuerda:

Si la mateada es larga debes cambiar parte de la yerba usada por yerba nueva. ¡Ah! y si llueve, acompáñala con tortas fritas.

Mate Cocido

Ingredientes:

Agua, yerba y azúcar.

Preparación:

o Pon agua a calentar.
o Coloca la yerba en un recipiente.
o Agrégale el agua hirviendo.
o Déjala reposar.
o Cuando la yerba esté asentada en el fondo puedes servir una tasa, pasando la infusión por un colador.
o Si te gusta dulce, puedes azucarlo.
o Si lo preferís con leche agrégasela.

Helado De Mate Cocido

¿Helado de mate cocidooooo?

Sí.

¿Lo probaste alguna vez?

Si no, ya puedes hacerlo y relamerte de gusto.

A la receta de crema helada, preparárla igual, pero en lugar de perfumar con vainillas, hacélo con un pocillo de mate cocido.

Después, lúcete convidando a tus amigos.


'La Cachuera S.A., con su marca de yerba mate 'Amanda' y una historia 'con sabor y tierra roja', en Misiones - Argentina'



Otras expresioner materiles:

Ajustar la cebadura: Acomodar la yerba y hinchada
Bostear: Eliminar parte de la yerba usada (se utiliza la bombilla)
Cansar la yerba: Hacer que la yerba rinda al máximo
Cebadura: Yerba que se está usando
Cebar guarapos: Mate muy tibio y dulce
Cimarrón: Mate amargo
Colgar el mate: El cebador decide dejar de hacerlo
Cortar la cebadura: Arruinar la yerba con agua hirviendo
Curar el mate: Dejarlo preparado para su primer uso
Dar vuelta la yerba: Pasar la yerba seca de arriba, hacia abajo
Ensillar: Cambiar parte de la cebadura, luego de bostear
Lavativa: Se llama así al mate tibio que provocaría mover el intestino
Mate apreta o trancado: Bombilla tapada
Mate lavado: El que perdió el sabor al gastarse la cebadura
Mate llorón: El que rebasa el agua
Mate misqui (Stgo Estero): Se ceba agua con miel
Mate de resero o tropero: Cada tomador le ceba al de al lado
Tercio: Bolsa de cuero crudo para guardar la yerba

El mate y su sabor folklórico:

El mate puede ser considerado el centro de un complejo de manifestaciones, no sólo folklóricas y culturales en general, sino también históricas, económicas, artesanales y hasta sociológicas y médicas. Costumbres y dichos, adivinanzas y coplas, supersticiones y modos de comportamiento giran en torno de esta bebida, tan discutida como insustituible; el recipiente a su vez ha estimulado variadas formas de la artesanía tradicional.
Huellas del mate en la historia
(Federico Oberti)
Algunos siglos de historia y múltiples hechos folklóricos han concedido a nuestra yerba, y a su recipiente, el mate, preeminencias americanas. En el Imperio Incásico fue dilecto recipiente para celebrar las ofrendas a los dioses y, con posterioridad, vehículo propiciatorio en las preces de los hechiceros guaraníes. De la verde y sustanciosa yerba se benefician: quechuas, guaraníes, araucanos, diaguitas, pampas, querandíes y charrúas.
Si en todo el transcurso de la historia de América quisiéramos establecer hitos determinantes, diríamos que su industrialización y uso es un probado hecho prehispánico.
En los primeros años de la fundación de Buenos Aires, entre los escasos bienes que se sacan a remate para deducir el derecho del quinto real, los hombres de Don Pedro de Mendoza, subastan un zurrón de hierva antedicha, la cual, aclara Juan Francisco Aguirre, en su Diario, era de trato entre los indios y entre ellos y los españoles. Es decir, guaraníes y querandíes, sospechosos de poseer una rica sustancia vegetal, son despojados de ella por los fundadores de la ciudad. Abandonada Buenos Aires y trasladados sus habitantes al Paraguay, muchos son los españoles que se aficionan a ella. Era más fácil alimentarse con los vegetales existentes que cultivar nuevas especies.
Por ser desconocido el aprovechamiento de un árbol aborigen, por ignorancia y por sospechársele de propiedades maléficas, muchos la niegan, otros la rechazan y algunos hubo, como el jesuita Diego de Torres (1615), que la proscribe con castigos y excomunión, extendiendo sus alcances a todos los que la usen en público o en privado.
En el transcurso de los dos siglos posteriores adquiere insospechada y favorable virulencia; se la industrializa, se la remite a países distantes, se la bebe con pasión y se comercia con ella de tal modo que, conjuntamente con el algodón, se convierte en la imprescindible moneda de la tierra. Y en un extraño maridazgo lingüístico, como elementos inseparables de una misma función, se la denomina yerba-mate, mientras se difunde por todos los pueblos del continente sudamericano, creando una costumbre de vigor secular.
Por su continente y su contenido, en los prolegómenos de nuestra nacionalidad se la exalta, en oposición al uso hispano, por medio de los versos satíricos del poeta Bartolomé Hidalgo, cuando dice: Cielo, cielito que sí, guárdense su chocolate, aquí somos puros indios y sólo tomamos mate.
El mate es, por sobre todo, una definición de raigambre aborigen, de argentinidad, de predilección costumbrista. Y como es tibio en la mano que la acoge, o en los delicados labios que besan la embocadura de su bombilla, como es fraternal en la rueda familiar y en las comunicaciones de los pueblos entre sí, diplomático sin credenciales, cumple entre los países de América, mandatos de hermandad y acercamiento. Por ello, adquieren categoría de himno los versos que se cantaban en Perú en el momento del triunfal arribo de su Libertador Don José de San Martín. Como si tuviese un poderoso influjo, capaz de desgarrar las fuertes ligazones de la opresión, o abrir precisa brecha como una lanza, cuando no exaltar los sentimientos de los pueblos sojuzgados; con aloja, con yerba o con chicha, por la inspiración de los versos del poeta Juan de Ugarte, el mate salta a la calle para lanzar su desafío, para proclamar su alegría, para terminar de ganar su libertad. Y dice: Patriotas, el mate de chicha llenad, y alegres brindemos por la libertad. Y dado que es esencialmente nuestro, por su recipiente y por su infusión, a través de los siglos, creó un vocabulario propio y fue revestido con los mejores ornamentos de una artesanía singular, suntuaria, única.
Como su funcionamiento involucra intimidad, acogida, amistad y cariño, él posee un lenguaje con variadas sutilezas; algunas de sus voces llegan a la declaración afectiva; otras, al rechazo definitivo.
Por sobre todo, el mate es siempre el compañero de la persona que se concentra y medita, del pueblo que alienta en todas las horas una verde esperanza vegetal, consustanciándose con sus tradiciones; en el mate encuentran incuestionada y permanente vitalidad los pueblos que hicieron suyo aquello que les gusta, les pertenece e identifica.

Yerba Mate

Nombre Científico: Ilex Paraguariensis.

Nombre común: yerba mate, mate, tereré.

Descripción: La yerba mate es el producto proveniente de un pequeño árbol nativo de las regiones subtropicales de Brasil, Paraguay, Uruguay y Argentina. Tradicionalmente fue utilizada por los indios guaraníes de Paraguay y Uruguay. Hoy en día su uso se ha difundido ampliamente y es utilizada por millones de personas en estos países sudamericanos.
La yerba mate se compone de hojas y tallos secos picados, esta mezcla se consume a modo de infusion (normalmente con agua caliente).
El tómar mate se ha constituido en una actividad cotidiana, practicada por personas de todas las edades.
Esta bebida tiene la habilidad única de actuar como un energizante y estimulante natural, sin producir efectos negativos (temblores, nerviosismo, jaqueca) asociados con otras plantas estimulantes como el café.

Después de siglos de observaciones y uso, los últimos estudios científicos han demostrado los aspectos beneficiosos y terapéuticos de la yerba mate. Los estudios químicos sostienen que la yerba mate posee características similares al té verde, pero es mucho más nutritivo. Posee cantidades importantes de potasio, sodio y magnesio, tambien contiene antioxidantes, vitaminas B1 y B2, caroteno, etc.
La mateína, una substancia química similar a la cafeína, es un estimulante del sistema nervioso central y un promotor de la actividad mental, también tiene propiedades diuréticas.

Cultivo: Las semillas se deben poner en remojo por al menos 24 hs., después de eso se deben colocar en tierra tratada con hormonas de crecimiento. Se debe utilizar tierra mezclada con arenas y arcillas, ricas en hierro y potasio fosfórico.
Para evitar el riego diario se pueden utilizar los palitos de pino en la superficie para evitar la evaporación.
La germinació puede durar de 2 a 3 meses, las plantas requieren de una temperaura de entre 16 y 25 grados celsius y una humedad media o alta. Una vez que la planta tiene 5 ó 6 hojas puede ser transplantada a otro lugar más amplio. Ponga la planta en un lugar con sombra parcial.

El mate no es una bebida, corazones de otro barrio. Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca. Pero no es una bebida. En este país nadie toma mate porque tenga sed. Es más bien una costumbre, como rascarse. El mate es exactamente lo contrario que la televisión. Te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás sola. Cuando llega alguien a tu casa la primera frase es “hola” y la segunda “¿unos mates?”.

Esto pasa en todas las casas. En la de los ricos y en la de los pobres. Pasa entre mujeres charlatanas y chismosas, y pasa entre hombres serios o inmaduros. Pasa entre los viejos de un geriátrico y entre los adolescentes mientras estudian o se drogan. Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara. Peronistas y radicales ceban mate sin preguntar. En verano y en invierno. Es lo único en lo que nos parecemos las víctimas y los verdugos. Los buenos y los hijos de puta.

Cuando tenés un hijo, le empezás a dar mate cuando te pide.
Se lo das tibiecito, con mucha azúcar, y se sienten grandes. Sentís un orgullo enorme cuando un esquenuncito de tu sangre empieza a chupar mate. Se te sale el corazón del cuerpo. Después ellos, con los años, elegirán si tomarlo amargo, dulce, muy caliente, tereré, con cáscara de naranja, con yuyos, con un chorrito de limón.

Cuando conocés a alguien por primera vez, te tomás unos mates. La gente pregunta, cuando no hay confianza:

—¿Dulce o amargo?

El otro responde:

—Como tomes vos.

Los teclados de Argentina y Uruguay tienen las letras llenas de yerba. La yerba es lo único que hay siempre, en todas las casas. Siempre. Con inflación, con hambre, con militares, con democracia, con cualquiera de nuestras pestes y maldiciones eternas. Y si un día no hay yerba, un vecino tiene y te da. La yerba no se le niega a nadie. Éste es el único país del mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre un día en particular. Nada de pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir lejos de los padres. Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos. No es casualidad. No es porque sí. El día que un chico pone la pava al fuego y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es porque ha descubierto que tiene alma. O está muerto de miedo, o está muerto de amor, o algo: pero no es un día cualquiera.
Ninguno de nosotros nos acordamos del día en que tomamos por primera vez un mate solos. Pero debe haber sido un día importante para cada uno. Por adentro hay revoluciones. Yo no me acuerdo de mi día pero se que fue importante... y ojala todos pensemos lo mismo nuestras raices y costumbres son las que nos hacen unicos...espero lo disfruten.








(((Mafalda)))












La Historia de Mafalda, el personaje más simpatico de Quino:

El 29 de Setiembre de 1964 apareció por primera vez una tira de Mafalda.
Su autor, Joaquín Salvador Lavado, Quino, no sospechaba entonces que las reflexiones puestas en boca de este personaje serían traducidas a 26 idiomas (desde el japonés, italiano y portugués, hasta el griego, francés y holandés), y que sus libros venderían, sólo en Argentina, 20 millones de ejemplares. Pasaron 30 años desde aquella historieta inicial y 20 desde que Quino la dibujó por última vez. Sin embargo, sigue tan vigente como entonces. Los diez únicos libros de la serie continúan reimprimiéndose una y otra vez en todo el mundo.

La primera aparición pública de Mafalda tuvo lugar hace más de 35 años, el 29 de setiembre de 1964, en la revista "Primera Plana".
En su caso, la partera no dijo macho: el flamante personaje que con los años se transformaría en un estandarte de lucha por la igualdad social -en tiempos en que la liberación femenina aún estaba en pañales-, llevaba sus polleras bien puestas.

"¿Por qué mujer? No lo sé. Al principio uno no se detiene a pensar en esas cosas?", dice hoy Joaquín Lavado, Quino, el creador de Mafalda.
El dibujante tampoco se había puesto a pensar, tres décadas atrás, que las ideas de esta niña tan ingeniosa como irreverente, tan reflexiva como contestataria, iban a recorrer el mundo.

No sospechó que un día el escritor Julio Cortázar llegaría a decir: "No tiene importancia lo que yo pienso de Mafalda. Lo importante es lo que Mafalda piensa de mí". Mucho menos que aunque la URSS haya desaparecido, lo mismo que Los Beatles y la guerra de Vietnam, el mensaje de Mafalda seguiría manteniendo la misma dosis de genialidad y, sobre todo, de actualidad.
Quino jamás imaginó que ese ser diminuto y genial, con una inteligencia y sagacidad inmune a los razonamientos adultos y apenas rodeada de un apropiado universo infantil, elevaría la historieta a la categoría de "cuentos morales".

Con una exacta dosis de simpleza y profundidad, Mafalda se convirtió en el personaje de historieta que más significa hoy para los argentinos.
Para Quino -dueño de una genuina modestia-, todo empezó por casualidad y sin que él se propusiera ninguna grandeza: "En realidad Mafalda iba a ser una historieta para promocionar una nueva línea de electrodomésticos llamada Mansfield. La agencia Agnes Publicidad le encargó el trabajo a Miguel Brascó, pero como él tenía otros compromisos, me lo pasó a mí. Esto fue en 1963. Pero la campaña nunca se hizo y las ocho tiras que dibujé quedaron guardadas en un cajón. Hasta que al año siguiente Julián Delgado, secretario de redacción de "Primera Plana", me pidió una historieta. Entonces rescaté esas tiras y bueno, ahí empezó todo."

Esta anécdota, que Quino contó muchas veces, tiene algunos detalles poco conocidos. Por ejemplo, el nombre del empleado de la agencia que le encargó la tira: el actor Norman Briski. "En aquel momento ese nombre me quedó grabado -recuerda hoy Brascó-, porque era una mezcla de mi apellido con el del dibujante Oski. Cuando me llamó, esta coincidencia me resultó graciosa y fui a la agencia a ver de qué se trataba. Querían una familia con padre, madre y dos hijos: un típico contexto para que aparecieran los productos. Lo que necesitaban no tenía nada que ver con lo que yo normalmente hacía, así que le derivé el trabajo a Quino, que en ese momento trabajaba conmigo".

En cuanto al exótico nombre de Mafalda, el nombre surgió de la versión cinematográfica de la novela "Dar la cara", de David Viñas. En una escena de esa película aparece un bebé dentro de un moisés que se llama así, y Quino adoptó el nombre.








"Simplemente, 'Mafalda' con su mirada critica del mundo... en los ojos de un niño, y me pregunto si hubiera 'HOY' en los diarios de mi pais como miraria el mundo de ahora, nuestro pais, al mundo, realmente pienso que hace falta, el humor inteligete"